Cada octubre se tiñe de rosa con la campaña de concientización, prevención y detección temprana del cáncer de mama. Datos del Ministerio de Salud evidencian una disminución en la tasa de mortalidad. Por ello, es esencial seguir con campañas de sensibilización y, sobre todo, exigir al Estado más recursos para garantizar a los pacientes el acceso a consultas, tratamientos y medicamentos.
Si bien es cierto que es una buena noticia el descenso de la tasa de mortalidad por cáncer de mama, de acuerdo con los datos del Ministerio de Salud Pública (MSP), el oncólogo Umberto Mazzotti Díez advertía en una entrevista con ÚH sobre el aumento del cáncer de mama en mujeres jóvenes. Y esa debería ser una señal de alarma.
La evolución de los indicadores nacionales evidencia una disminución de la tasa de mortalidad por cáncer de mama, señala el MSP; en 2020 se registraron 491 defunciones, con una tasa de 16,0 por cada 100.000 mujeres, mientras que en 2025 fueron 401 defunciones y una tasa de 12,6.
Agregan que esta reducción refleja la importancia de sostener las acciones de prevención, diagnóstico oportuno y tratamiento integral; porque la detección temprana puede marcar la diferencia.
El médico oncólogo Umberto Mazzotti advierte por su parte sobre el alto impacto: “Si bien otras patologías oncológicas pueden presentar un grado elevado de agresividad, el cáncer de mama se consolida como la principal causa de muerte por cáncer en mujeres, tanto en el mundo como en Paraguay. Ese tipo de cáncer, por lejos, es el más frecuente en la mujer y el que causa más mortalidad, porque es mucho más frecuente”.
El dato que aporta y resulta preocupante se refiere al rango etario más afectado. El especialista dice que, aunque el rango etario más afectado se concentra habitualmente entre los 50 y 70 años, la enfermedad afecta cada vez a más mujeres jóvenes e incluso se presenta a edades tempranas.
“Si bien ocurre con mayor frecuencia a partir de los 50 años, es muy frecuente también en mujeres jóvenes de 20 años para arriba; es decir, cada vez vemos más mujeres y la mayor parte de ellas es porque tienen predisposición genética. Sabemos que el 10% de las mujeres con cáncer de mama tienen una predisposición genética y en estos casos aparece décadas antes, como a los 30, 40 años”.
El doctor Mazzotti Díez destaca que un porcentaje importante de los casos detectados a tiempo logran superarse: alrededor del 70% de los cánceres de mama se curan o se logra una vida muy prolongada, pero de cualquier modo hay un porcentaje alto de mujeres que mueren.
Los tratamientos para estadios avanzados resultan complejos y prolongados, y afectan la calidad de vida de las pacientes; por ello se insiste en la prevención y detección precoz, y el médico insiste en la mamografía como estudio clave a partir de los 40 años. “Ha demostrado reducir la mortalidad entre un 20% y un 30%".
Otra visión que se debe tener en cuenta es la de Laura Cantero, presidenta de la Sociedad Paraguaya de Oncología Médica, quien señala que en este ámbito, en nuestro país, aún reina la deficiencia y el desorden, pese a las muchas innovaciones y los muchos esfuerzos institucionales y privados, y remarca la marcada desigualdad que impera en el país.
La profesional explica: “Tenemos el Hospital del Instituto Nacional del Cáncer que debería cubrir al 70% de la población, en realidad al 100%; luego está IPS, que cubre del 18 al 20% y, el área privada, que es ínfimo”. La presidenta de la Sociedad Paraguaya de Oncología Médica describe también la actual situación del país: un paciente va a su seguro privado, se hace un diagnóstico y después no puede seguir ahí y va al IPS o al Instituto del Cáncer. “Entonces, sobrecarga al sistema, hablando mal y pronto, porque en realidad ese paciente o cualquier paraguayo debe estar incluido en la planificación inicial del Instituto Nacional del Cáncer”. Finalmente, ante el desabastecimiento de fármacos, los pacientes deambulan de un hospital a otro, en lo que la médica califica como una “peregrinación muy humillante para el paciente oncológico”.
Por todo esto, una vez más se debe reclamar al Estado una mejor planificación, trabajo coordinado entre instituciones y mayores recursos. También se debe reclamar a uno de los poderes, el Legislativo, que no haya sido capaz de aprobar un mayor impuesto al tabaco, que, como es sabido, le cuesta millones de dólares al presupuesto de salud pública.
Para combatir al cáncer falta información y conciencia, pero también mucho mayor compromiso de parte de las autoridades y los políticos.