16 oct 2026

En IPS gana la inercia y no se logra romper el círculo de ineficiencia

Hace apenas unos meses asumió el doctor Isaías Ricardo Fretes como nuevo titular del Instituto de Previsión Social (IPS) y, en poco tiempo, abrió la caja de Pandora, investigó y presentó algunas denuncias. Luego, sobrevino la crisis por la huelga de médicos y una nueva improvisación gubernamental. Hoy, Fretes es ministro de Salud y hay un nuevo director del IPS. En la previsional, todo sigue igual.

Un reportaje de ÚH sobre el sistema para obtener una consulta médica en el Instituto de Previsión Social logró mostrar, una vez más, las verdaderas proporciones de la crisis del IPS.

Esta suerte de odisea telefónica fue recreada el viernes 9 de octubre, cuando un equipo de Última Hora realizó 720 intentos de llamada al número (021) 219-3000, desde las 06:00 y las 11:00, sin lograr establecer conexión. Después de esos intentos, a las 11:57 el sistema permitió el ingreso de una llamada y el contestador automático informó que ocupaba el puesto 101 en la lista de espera. Tras 41 minutos, un funcionario respondió a las 12:38. Fueron más de seis horas de intentos y espera.

La cita que se solicitaba era para Endocrinología en el Hospital Central o zonas aledañas, pero resulta que no había turnos disponibles. Ante la falta de citas, el funcionario explicó que la alternativa era buscar un “turno recuperado”. Y explicó que los viernes y sábados el sistema envía mensajes de texto a los asegurados que tienen consultas agendadas para que confirmen su asistencia. Si una persona no confirma, el turno queda vacante y puede volver a estar disponible. Esa era la única alternativa.

Como suelen recordar los obispos paraguayos, la corrupción mata. Y en el caso del IPS, esto puede ser entendido en toda su literalidad.

Recordemos las innumerables denuncias por negligencia. Un bebé falleció tras el parto, una niña de 7 años con patología de base falleció debido a una supuesta diligencia médica previa a una operación para extracción de dientes, y no se puede olvidar a la mujer de 62 años que fue víctima de un error de procedimiento cuando le extirparon la mama equivocada tras ser diagnosticada con cáncer.

La crisis que vive el Instituto de Previsión Social es sistemática y permanente. Y resulta evidente que ningún gobierno ha sabido administrar la institución. No existen excusas para el abandono en el que cayó la previsional, y, sin duda, ha sido alto el precio que los verdaderos dueños de IPS –los trabajadores– han tenido que pagar por las décadas de despilfarro, saqueo y por haber convertido al IPS en el botín partidario del Partido Colorado.

Con más de 80 años, el IPS es una institución fundamental para los trabajadores y trabajadoras del país; creada para brindar servicios en casos de enfermedad, accidentes de trabajo o enfermedades profesionales, así como también una jubilación al trabajador. Lamentablemente, el servicio se ha ido deteriorando por la abusiva acción de la politiquería.

Un partido político se ha apoderado de la entidad, y su gobierno nombra a sus autoridades; sin embargo, en esta aberrante relación, el Instituto de Previsión Social registraba una deuda del Estado paraguayo, acumulada desde 1944 hasta 2025, de más de G. 6 billones.

Las deudas, el saqueo permanente y la mala gestión son responsables de que los asegurados y aseguradas no logren que les atiendan en el Call center para obtener un turno para una consulta; o que deban aguardar por meses a que les hagan un estudio urgente o una cirugía, además de la permanente falta de medicamentos e insumos.

Nada va a cambiar si no se acaba con la impunidad de quienes vienen por décadas usando los recursos del IPS para su propio beneficio. Casos como el que publicó ÚH en el mes de junio: “Enterraron USD 20 millones en quirófanos”, pues resulta que hay equipos de alta complejidad adquiridos por alrededor de USD 20 millones y que permanecen almacenados desde hace cuatro años. De hecho que la Fiscalía lleva adelante una investigación respecto a la licitación del 2019 en la que la empresa Neighpart Saeca fue adjudicada para la provisión de equipos para la instalación de quirófanos modulares en el séptimo piso del Hospital Central.

Es importante que siga el proceso contra quienes permitieron que la corruptela acampara libre en el instituto; que paguen todos aquellos que se aprovecharon del espacio que dejaban la corrupción y la politiquería. Por sobre todo, debe hacerse justicia con quienes le están negando a miles de trabajadores y trabajadoras su derecho a acceder al cuidado de su salud.

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