Esta semana celebramos a la patria y a la madre; el amor a la madre, a la patria. Y seguro se habrán fijado, pero al menos acá en Asunción, la mayoría de los edificios que albergan alguna institución pública y algunas privadas también han “engalanado” la fachada con la roja, blanca y azul.
Hay banderas paraguayas en puertas, portones, balcones y columnas, aunque en realidad las columnas de ANDE están plagadas de carteles con la cara del precandidato colorado oficialista a la Intendencia de Asunción.
Como no puedo evitar ser malpensada, más que patriotismo, presumo que debe ser un buen negocio la confección y colocación de banderas, banderines, banderillas y escarapelas gigantes, ahí hay muchísimo orgullo patrio, siempre.
Todo muy lindo y patriótico hasta que te vas a una institución del Gobierno Central o municipal y ves patrióticos funcionarios sin ocupación alguna, improvisando una sesión de spa y ninguneando al ciudadano que va a hacer un trámite y poniendo esa cara de “te estoy haciendo un favor”.
En especial, pienso en muchos de esos que trabajan en el IPS y se plaguean por sus condiciones de trabajo, pero que en la rutina cotidiana maltratan a los asegurados, que si son viejitos es peor. Esos mismos trabajadores desprecian a los trabajadores que sostienen la previsional con sus aportes y si alguien reclama les miran mal o les gritan.
Hablando de empleados, hablemos también de los peores del mundo mundial. Esos vendrían a ser los parlamentarios, que son representantes del pueblo, que los elige para que represente sus intereses. En serio, lo dice la Constitución Nacional.
Ganan mucho y hacen demasiado poco.
Una vez a la semana nomás tienen que asistir al lugar de trabajo e incluso así faltan y a diferencia de cualquier otro paraguayo o paraguaya trabajador, a ellos no se les descuenta el jornal si faltan o si mantienen cerrada la boca por cinco años.
Despedirlos, ¡cuesta muchísimo! Bueno, si te llamás Kattya González te echan en un periquete, pero si te condenaron a 13 años de prisión por vínculos con el narcotráfico o presumen que tu título de abogado es falso, no hay drama, vos seguí nomás porque sos nuestro correlí. (En realidad, el futuro electoral del partido de Gobierno les está jugando una mala pasada porque generalmente no se deshacen de sus tóxicos...).
Hablando de ese tema, Honor Colorado mostró su completo antipatriotismo precisamente al haber sostenido por tanto tiempo a ambos cuestionados senadores.
Pero además del escaso patriotismo de nuestras autoridades –ese Gobierno que no gobierna para el pueblo–, debemos reconocer que el amor por la patria de parte de los paraguayos también anda un poco flojo.
¿Se fijaron lo que la gente reclama? ¡El desfile del 14 de mayo! Cuando sabemos que es más grave la falta de medicamentos en los hospitales.
Yo prefiero a todos los paraguayos y paraguayas teniendo acceso a salud y educación de calidad y con un buen sistema de transporte público antes que ver gente uniformada desfilando. También me gustaría que el Gobierno defienda mejor nuestra soberanía y sepa negociar el famoso Anexo C del Tratado de Itaipú. Otro lugar sagrado del patriotismo es el fútbol. Falta poco para que comience la locura futbolera y se suspendan nuestros problemas. El país quedará en pausa; volverá 13 Tuyuti y desempolvaremos la garra guaraní, al ritmo de Paraguay ¡fiu fiu!; Cómo te quiero Paraguay, la hinchada vibra junto a ti y otros éxitos.
Me gusta el fútbol y espero que a Olveira le vaya superbién, pero es absurdo que nos indignemos con el árbitro cuando no cobra el penal, pero no nos importan los salarios que cobran algunos privilegiados en Itaipú y Yacyretá.
¿Sabías que hay uno que gana 126.161.985 guaraníes? Y sabías que hay 92 funcionarios que ganan más que el presidente Santiago Peña; en Itaipú son 109, por cierto. Lo que les decía, mucha bandera y poco patriotismo. No se nota a la hora de gobernar para el pueblo o cuando te vas a votar, o si ves un pobre peatón intentando cruzar la calle y no le das paso. Porque al final no se trata de banderas, desfiles, o la camiseta albirroja (de horrendo diseño), sino de entender que la patria es el otro.