Un ingeniero agrónomo y un estudiante del último año lograron producir sandías cumpliendo los requisitos para que sea certificada por el Servicio Nacional de Calidad y Sanidad Vegetal y de Semillas (Senave). La chacra donde trabajan está en la compañía Fátima 2, a seis kilómetros del casco urbano.
Juan Bordón, ingeniero agrónomo, mencionó que junto al estudiante Hugo Balbuena, y el apoyo de otros colegas, lograron alcanzar este año un hito histórico de producir la primera producción de sandía certificada del Departamento de Misiones.
“En una hectárea se plantaron 4.000 semillas de sandía de las variedades topgun, baraka y galápagos, con resultados que sorprenden por su calidad y tamaño”, señaló.
Las frutas rondan entre 11 y 12 kilos, lo que facilita su comercialización y despierta el interés de supermercados, que llegan hasta la finca para adquirirlas directamente por la certificación.
Los productores destacan que la certificación garantiza un producto inocuo, libre de residuos químicos.
“Dejamos de fumigar un mes antes de la cosecha para asegurar que el consumidor reciba una fruta sana. Podíamos haber tenido dos cosechas, pero priorizamos la salud, explicó Juan Bordón.
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Además de las plagas, la chacra también se convierte en refugio para las abejas, esenciales en la polinización.
Para ellas, los agricultores dejan sandías cortadas en distintos puntos del terreno, asegurando alimento e hidratación bajo el intenso sol para las Abejas que habitan en colmenas salvajes aledañas a la producción.
La experiencia deja satisfechos a los productores, que ven en la certificación no solo un sello de calidad, sino también una oportunidad de mercado. “El consumidor tiene garantía de llevar a su mesa una fruta sana y deliciosa y nosotros la satisfacción de haberlo logrado”, finalizó Hugo Balbuena.