Me llamo Melisa Acuña, tengo 22 años, nací en Asunción y cuando tenía un año me diagnosticaron hipoacusia severa (sordera). Mis padres son Alberto Acuña y Natalia Argüello. Tengo siete hermanos: Micaela, Magdalena, Montserrat, Lucas, Milagros, Melani y Ehitan. Hace 7 años nos mudamos a Encarnación, en Itapúa.
Cuando tenía un año, mis padres se dieron cuenta de que yo no hablaba y me llevaron a consultar al Hospital de Clínicas. Cuando se enteraron de que era sorda, los médicos le dijeron que tenía que usar audífonos, pero nunca dieron la posibilidad de que existía el implante coclear, que es un dispositivo que permite escuchar.
Pero mi mamá que investigaba en internet, se enteró de que existían los implantes cocleares. Y empezaron a averiguar sobre los implantes cocleares que ya existía inclusive en Paraguay, pero no estaba al alcance de personas que no tenían dinero porque eran muy caros.
Entonces, mis padres se acercaron a las personas que estaban involucradas en el tema del implante coclear y no nos abrieron realmente las puertas, porque éramos de escasos recursos, porque costaba mucha plata y no estaba para el alcance de nosotros, según me contó papá.
CAMPAÑA POR EL IMPLANTE
Es por eso que mis papás hicieron una campaña, inclusive fuimos a Argentina para el diagnóstico. El tiempo no nos favorecía acá en el país, porque ya pasaron los años, yo no tenía terapia y dijeron que yo no era una candidata para el implante coclear.
Pero mis padres juntaron plata para ir a Argentina y de ahí trajimos el diagnóstico. Nos dijeron que yo era apta para el implante coclear, solamente que no iba a tener un resultado esperado, como todos querían, que era de tener un desarrollo casi normal en la parte del lenguaje porque ya tenía casi 10 años.
Entonces, con eso mis padres hicieron una campaña muy fuerte, en el 2012 pidieron hasta una audiencia con el ministro Antonio Arbo, y con presión consiguieron que el Ministerio de Salud compre el implante coclear, que costaba muchísimo.
Me operé en el Hospital de Clínicas, en el 2013, y fui la primera beneficiada en el sector público con la cirugía para colocar el implante coclear. Después fue la terapia auditiva, pero cuando nos mudamos a Encarnación solo tuve el apoyo de mi familia, pero igual avancé mucho.
DÍA A DÍA
Hoy estoy contentísima, siempre tengo contacto con los otros implantados. No hace mucho, tuvimos problemas con el dispositivo porque se descompuso, estuve un tiempito sin implante y estaba muy triste porque yo amo escuchar. El procesador tiene problemas porque mi implante ya tiene casi 13 años.
Con el implante coclear, pude aprender a leer y escribir, y hablar, no solo con el lenguaje de señas. Y como dice papá, me sacó del analfabetismo.
Yo me manejo sola, escribo y envío audios por WhatsApp para comunicarme con mis padres y amigos.
Este año estoy terminando el colegio en Encarnación, rendí para ingresar a la Tecnicatura de Diseño Gráfico. Y me encanta. Y voy desarrollando poco a poco mis habilidades.
Mi papá dice que el implante coclear me está permitiendo ser una persona independiente porque voy a poder trabajar y ya me desenvuelvo socialmente.
Hoy tengo una vida normal, me manejo sola. Mi papá dice que todo esto fue un milagro. Papá siempre dice que hasta hoy día nosotros estamos viendo como un milagro el implante coclear y que ojalá que varias familias más puedan tener esta oportunidad.
Yo hablo con sus amigas, con mis profesores y también me manejo con lenguaje de señas con las personas con sordera.
Todavía no termine el colegio, tengo dudas aún, pero me gustaría estudiar fotografía. Mi actividad preferida es escuchar música, bailar y salir con sus amigos, soy de tener muchos amigos.
Me encanta bailar y hace tres años que le pedí a mamá y papá poder bailar en la comparsa del carnaval de Encarnación. Este año pude bailar gracias a una compañera de colegio. Me invitaron, me prestaron los trajes y me animé a bailar y cumplí mi sueño de bailar en carnavales.
MENSAJE
Mi papá deja un mensaje final: “Como familia queremos dar a Melisa, nosotros como padres, que prácticamente todos los niños sordos o que están naciendo sordos o que van a nacer tengan la oportunidad de escuchar, que puedan acceder a un implante coclear y que el Estado realmente se preocupe de esto y que todas las familias sin recursos puedan acceder al implante coclear para dejar el silencio. Ese es un deseo, un sueño que nos haría feliz a todos”. (Relato preparado por Melisa y su papá, Alberto Acuña).
- Con el implante pude aprender a leer, escribir y hablar, no solo con el lenguaje de señas. Me manejo sola, escribo y envío audios por WhatsApp para comunicarme con mis padres y amigos.