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Mayo, el Mes de María

 

Hoy meditamos el Evangelio según San Juan 15,9-17

El papa Francisco a propósito del evangelio de hoy dijo: “La vocación cristiana es esto: Permanecer en el amor de Dios. Es decir, respirar, vivir con ese oxígeno. Vivir gracias a ese aire. Permanecer en el amor de Dios, con esto cierra la profundidad de su discurso sobre el amor.

Y añade... Y ¿cómo es su amor?: “Como el Padre me amó, también yo los he amado a ustedes”, un amor que viene del Padre.

La relación de amor entre Él y el Padre es la relación de amor entre él y nosotros. Y a nosotros nos pide que permanezcamos en este amor que viene del Padre.

Paz y amor que no vienen del mundo, sino que vienen del Padre y de Jesús, que nos exhorta a permanecer en su amor. Amor que nos lleva a cumplir los mandamientos.

La alegría es como el signo del cristiano. Un cristiano sin alegría o no es cristiano o está enfermo. No hay otra, no está bien de salud, como ya dije alguna vez, hay cristianos con cara de pimiento avinagrado, siempre con cara así, con el ceño fruncido, también el alma es así, (sonríe) allí está o feo, esos no son cristianos.

Un cristiano sin alegría no es cristiano. La alegría es como el sello del cristiano, también en el dolor, en las tribulaciones, aún en las persecuciones.

Paz, amor y alegría son tres palabras que nos deja Jesús, con el don del Espíritu Santo. El gran olvidado de nuestra vida ¿eh?

Tendría ganas de preguntarles, pero no lo haré ¿eh? ¿Cuántos de ustedes le rezan al Espíritu Santo? No levanten la mano. Es el gran olvidado. Y Él es el don, el don que nos da la paz, que nos enseña a amar y que nos llena de alegría”.

(Frases extractadas de https://www.pildorasdefe.net).

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