Aquejado de una afección cardiaca, <em>Marquito</em> cerró los ojos a sus 45 años.
Una vida llena de arte lo consagró como embajador de la música paraguaya. Su amor al <em>Decano</em> hace nostálgico cada gol del viejo club amenizado con sus canciones, compuestas por él mismo para su querido y viejo Olimpia.
Dotado de una prodigiosa voz, de Brix se convirtió en ícono de la música popular como en el ámbito de las baladas pop y hasta compartió escenarios con grandes rockeros del país.
Ya en el 2007, el cantante fue intervenido quirúrgicamente por un desprendimiento de la arteria aorta, su salud se fue deteriorando a partir de ahí, luego dos años después ingresó al sanatorio La Costa aquejado por dolores en el pecho. Inmediatamente fue diagnosticado de una disección de aorta, y dos días después se produjo su fallecimiento.
Una gran multitud de artistas, familiares, hinchas de su querido club Olimpia, chicos y grandes se congregaron para dar el último adiós a Marco de Brix en el cementerio de La Recoleta.
Muchos lo recordarán por ser el que llevó a un alto sitial al Paraguay en el festival OTI de la canción en el año 1983, o tal vez por sus inolvidables canciones con los arreglos de su entrañable amigo y colega músico Mauricio Cardozo Ocampo.
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