Investigador
Es ya célebre la imagen creada a través de más de un siglo en la que vemos mentalmente a Manuel Domínguez estudiando bajo la luz de un candil. “Estudia y lee, lee y estudia”, consigna José Bernabé. Desde pequeño se dedica a los libros, y en ese ejercicio “cultiva su inteligencia; disciplina su carácter; siente curiosidad por todo y pone método en todo”. Empieza también sus primeras apariciones en público. El 27 de octubre de 1887, con apenas 19 años, pronuncia una conferencia titulada El Asia, en el Ateneo Paraguayo. En febrero de 1892 se publica un homenaje a Alon, junto con Manuel Gondra, Blas Garay, Emeterio González y otros.
Bajo esta férrea disciplina y los primeros frutos de su labor intelectual no es de extrañar que en 1899 egrese de la Facultad de Derecho, de la Universidad Nacional de Asunción, con el título bajo el brazo obtenido luego de la tesis titulada La traición a la patria. El flamante doctor obtendrá la única cátedra universitaria que se le conoce: Derecho Constitucional. Producto de sus investigaciones y clases será la voluminosa obra titulada La constitución nacional, donde comenta artículo por artículo la Carta Magna vigente en sus días, la promulgada en 1870. La sólida formación que obtiene, sea del Colegio Nacional, sea de la Universidad, se debe seguramente en parte a los maestros que tuvo los españoles Ramón Zubizarreta y Ramón Olascoaga, y los paraguayos Cecilio Báez y Emeterio González, entre otros.
Pero pasemos a una famosa polémica desatada el mismo año en que Domínguez defiende su tesis. En ese momento es diputado nacional. En tal recinto parlamentario, el diputado Juan Silvano Godoy (sic) eleva oficialmente una acusación de alta traición a la patria contra el doctor José Segundo Decoud. Domínguez se yergue como defensor de este último y así se producirá una serie de debates entre él, y los diputados Godoy, Audibert, Caballero, Insaurralde, Soler y Báez. Apuntemos que todo lo estudiado en su tesis será aplicado con soltura en el debate. Domínguez maneja el asunto al dedillo, así como los artículos de la Constitución Nacional. Godoy afirma que Decoud ha estado preparando un plan para anexionar el Paraguay a la Argentina desde el año 1891. Para eso se basa en dos extractos de unas cartas que se atribuyen de la autoría de Decoud y que fueron dirigidas a su hermano Adolfo, residente en la Argentina.
La defensa de Domínguez tiene, a nuestro entender, dos momentos. Uno en el cual refuta el concepto de traición a la patria que maneja Godoy y lo considera inaplicable al caso tratado; es acá donde saca a relucir todo su conocimiento del tema gracias a la investigación realizada para su tesis doctoral. El segundo momento trata de anular la prueba presentada, o sea, las dos cartas de Decoud. Para eso pone en duda que sean auténticas, ya que el mismo Decoud niega que las haya escrito; y segundo, en el caso de admitirse que sean auténticas, no se pueden presentar como pruebas porque la única manera en que Godoy haya adquirido tales cartas es por medio del hurto. En el momento en que contesta a Audibert dice: “El art. 324 del Código de Procedimientos es terminante: Las cartas robadas no pueden servir de base de proceso”.
Ciertamente nuestra fuente para este caso es el apéndice publicado a su tesis (La traición a la patria y otros ensayos) y que contiene solo las intervenciones de Domínguez. Así y todo, la transcripción taquigráfica rescata las objeciones de los diputados mencionados. Hubo gritos, interrupciones y, por supuesto, una retórica memorable de parte de Domínguez, usada para argumentar sus puntos con una eficacia que al final llevó a la liberación de Decoud de la acusación.
Varias cuestiones surgieron de este histórico debate en la Cámara de Diputados. Domínguez se ganó la merecida fama de temible contendor en todo tipo de disputas, sean orales o por escrito. Pero así también se ganó la desconfianza de una cierta ala dura nacionalista que vio en su accionar solamente la defensa de un traidor. Esta mancha, posiblemente inmerecida, ha traspasado todo el siglo hasta hoy en la que todavía existen personas que lo ven como defensor de un anexionista como Decoud, sin fijarse en como fue el proceso que acabamos de resumir. Su actuación política, también forjará esta imagen que hasta ahora persiste, por cierto, en un reducido círculo de políticos e historiadores actuales.
Finalmente, ¿fue pura casualidad que Domínguez haya decidido investigar para su tesis eligiendo como tema la traición a la patria? Resulta muy curioso el tema, porque el mismo Domínguez pregunta a Godoy por qué tardó tanto en denunciar a Decoud ya que las cartas están fechadas en 1891 y el hecho es denunciado recién en 1899. Lo que presumimos con esto es que el caso que estaba por estallar ya se venía comentando en años anteriores. ¿Influyó esto en la decisión de Domínguez al momento de optar por el tema de su tesis doctoral? Lo cierto, repetimos, es que su manejo del tema fue fundamental para refutar a todos los diputados que se le opusieron, además de sus innegables dotes de dialéctico y conocedor de las leyes nacionales e internacionales.