La inseguridad, que muchas autoridades prefieren definir como una “sensación”, se materializó –una vez más– en la tardecita del martes último en la zona de Ypané, de la manera más cruel, según cómo acontecieron los hechos.
Carlos Nelson Núñez (44), comerciante de hortalizas, fue emboscado a dos cuadras de su casa, por delincuentes que le mataron de tres disparos de arma de fuego, en medio del asalto. La desgracia ocurrió en la tarde del martes, como a las 17:40. Había cerrado el negocio, ubicado a escasas dos cuadras de la comisaría y estaba volviendo a su vivienda, con una hija de tan solo 4 años de edad, que lo acompañaba en el asiento de atrás de la camioneta; la pequeña fue testigo de cómo los delincuentes asesinaron a su padre.
La esposa, Miriam Celeste Portillo, había ido al colegio para buscar a una de las criaturas, ya que la pareja tiene siete hijos, y volvía en otro vehículo. “Ella vio todo, ella te cuenta todo cómo pasó”, relató la mamá. “Ella dijo que se acostó atrás y se tapó la cabeza para que no le vea nadie”.
Según la Policía y familiares, el móvil del ataque fue el robo, ya que los delincuentes, tres en total que se movilizaban en dos motocicletas, se llevaron la riñonera que la víctima siempre tenía consigo y donde guardaba la recaudación del día y un arma de fuego.
Miriam Celeste Portillo, que ahora queda viuda con siete hijos, la mayoría de ellos todavía pequeños, aseguró que su marido nunca recibió amenazas o algún tipo de advertencias, por lo que no concibe otro móvil que no sea el robo. Lo que sí sospecha es que los autores del robo mortal ya venían haciéndole un seguimiento.
“Él, por cuestiones de seguridad, tenía arma. Creo que la persona que le asaltó sabía que él tenía una pistola. Creo que, al querer darle la riñonera, pensaron que iba a reaccionar y le dispararon como para matarle luego, porque le dieron en la cara”, declaró ayer a la mañana temprano, en una improvisada rueda de prensa.
“Yo digo que fue un asalto, porque él era muy bueno, muy querido por todos”, mencionó la viuda, recordando la vida sacrificada que llevaban para salir adelante con el negocio. “Se levantaba a las dos de la mañana y volvíamos a la tardecita, todos trabajamos, los hijos y todo”, dijo.
Siempre conversaban de lo que podía pasar; eran conscientes de la inseguridad. “Siempre tenemos miedo; a la madrugada, por ejemplo, nos levantamos; él se levanta con su pistola a mirar a la cámara primero para salir; nadie sale tranquilo de su casa ahora”, se lamentó la señora.
No supo decir cuánto era el dinero que le robaron a su esposo, ya que él era quien manejaba todo eso de las cuentas, compras y demás. “Yo siempre decía, él es el patrón, porque era el que manejaba todo el dinero. Ahora me dejaron sin ni un guaraní y con criaturas, esos delincuentes”, dijo la viuda.
De momento, la Policía busca hallar cámaras de circuito cerrado que hayan captado a los delincuentes, para ver si los identifican.
Otro atraco. Ese mismo día martes, pero en horas de la madrugada, un hombre fue víctima de un violento asalto domiciliario en Minga Guazú. Cuatro delincuentes armados irrumpieron en su vivienda y se alzaron con 50 millones de guaraníes, dinero que pertenecía a su empleador.
El hecho ocurrió en el asentamiento Unión-Santa Elena, kilómetro 30 lado Monday.
La víctima fue identificada como Luis Fernando Aranda.
Según el relato brindado a la Policía, cuatro hombres armados llegaron al inmueble en un automóvil de color rojo con chapa Mercosur, y entraron por la fuerza, redujeron a la víctima y comenzaron a exigir el dinero que tenía guardado.
Una vez con el dinero en mano, los asaltantes huyeron, dejando a Aranda maniatado. Sin embargo, la víctima logró liberarse y decidió perseguir a los delincuentes en su vehículo.
Durante la persecución, los criminales realizaron disparos, impactando uno de los proyectiles por su vehículo.
Posteriormente, agentes policiales localizaron abandonado un automóvil Chevrolet Onix de color rojo, a unos dos kilómetros de la vivienda asaltada. Un dato que ahora es investigado es que la víctima manifestó haber comentado que tenía el dinero de su patrón en una ronda de tragos, compartida con un hombre identificado como Guillermo Gaona, a quien sindicó de ser uno de los presuntos autores, acorde a lo señalado por la subcomisaria Marisa Valmori, jefa de Relaciones Públicas de la Dirección Policial.