Según Carlos Monges, director general de Biodiversidad del Ministerio del Ambiente y Desarrollo Sostenible (Mades), aunque el cumplimiento es responsabilidad de la Municipalidad de Asunción, el impacto de los amarraderos también debe ser evaluado con rigor técnico por parte de la institución a la que él representa.
Respecto a la naturaleza de estas instalaciones, Monges aclaró que “el nivel de gravedad de la actividad de un amarradero no es muy alto”, aunque puede conllevar riesgos.
Entre las actividades principales, según el profesional, se encuentra el amarre temporal de barcazas, por lo que se pueden presentar inconvenientes en el uso de los pilotes de hormigón que se colocan en el curso del agua para dicha actividad.
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“Ellos hacen pilotes de hormigón y eso sí tiene un impacto porque se hace la excavación en el agua, se retira arena”, entre otros trabajos, detalló Monges.
Los elementos mencionados son fundamentales para que los amarraderos operen, y esta presencia en el río dificulta el proceso de retiro de las instalaciones. La concesión –recientemente aprobada por la Junta Municipal– otorga un total de cinco años al amarradero Servigen Naval SRL para que presente un plan de retiro.
En este sentido, el profesional remarcó que cualquier actividad en la zona debe alinearse estrictamente con la zonificación establecida, ya que el plan de manejo funciona como una guía integral sobre lo que sí está permitido dentro de la reserva.
“Toda actividad tiene un impacto sobre el ambiente. Nosotros como institución lo que hacemos es justamente hacer ese análisis ambiental para que después ellos (la Municipalidad de Asunción) o los consultores puedan ir corrigiendo dentro de los marcos que nosotros les vamos diciendo”, detalló.
Hay más amarraderos que operan en el área
La ubicación del amarradero en el área del Banco San Miguel es uno de los puntos principales por los cuales se cuestionó la concesión. Monges detalló que el lugar cuenta con áreas de protección estricta donde cualquier intervención humana está vedada.
“Desde el Club de Regatas hacia el área administrativa del Banco San Miguel no se puede hacer absolutamente nada. Es un área restringida. No se puede cazar, no se puede pescar”, apuntó Monges, aludiendo al reciente retiro de 500 metros de redes de pesca de la zona de la Bahía de Asunción y del Banco San Miguel.
El director precisó, sin embargo, que el área que comienza a partir del referido club hasta la zona del puerto es considerada “de uso intensivo” y sí permite ciertas actividades.
El amarradero Servigen se halla a unos 500 metros del club y a 300 metros aproximados del astillero Rasi SRL. En el área del Banco San Miguel, además, se hallan otros dos amarraderos operando, Don Gregorio y San Gabriel, uno ubicado a 700 metros del citado amarradero y otro a un kilómetro de distancia.
Ante la posibilidad de que el amarradero Servigen esté ocupando un espacio no permitido, la postura del Mades es firme. Monges asegura que “si se encuentra en un área que está totalmente prohibida, esa actividad” se debe intervenir.
En este sentido, el profesional informó que ya se iniciaron las gestiones internas para verificar el estado del amarradero.