La Pascua Joven se vive en capillas y parroquias de todo el país con espacios de oración y reflexión convocando a jóvenes a profundizar su fe durante la Semana Santa. Este año, la propuesta pone énfasis en un camino interior que parte desde la realidad personal de cada participante.
“La recomendación que podemos brindar a los jóvenes es que vivan esta Pascua desde la vulnerabilidad misma de ser humanos; saberse humildes y débiles nos hace entender mejor lo que Cristo vivió en la Cruz”, expresó Tamara Lugo, de la Pastoral del Juventud del Paraguay, al señalar que las dudas e inquietudes “forman parte naturalmente de nuestra juventud”.
En ese sentido, destacó que Jesús también atravesó experiencias humanas como la traición, la condena y la humillación, situaciones con las que muchos jóvenes pueden identificarse hoy, y que invitan a vivir este tiempo con apertura del corazón porque “una Pascua feliz empieza en un corazón inquieto y decidido por Jesús”.