La obra, que desde el 2007 moviliza a la comunidad, reunió este año a más de 5.000 personas, entre actores y voluntarios, además del público presente para recrear el sacrificio de Jesús con un realismo que logró transmitir crudeza y calor a los presentes.
La jornada comenzó a las 09:15 aproximadamente en la Escuela Básica N° 400 Brígido Rodríguez Báez, de Zanja Jhũ, sitio que además funciona como lugar de reunión de la organización de actores y voluntarios del elenco.
Fernando Candia, integrante del elenco, explicó que la preparación se trató de un proceso arduo: “Con la organización estamos preparándonos hace como un mes, de forma intensiva, porque esta es una actividad que lleva mucho trabajo”.
Candia destacó que cuentan con vestuarios acumulados de años anteriores, pero de igual manera debieron ocuparse de trabajarlos y adaptarlos para la presentación de este año.
La composición de la obra destaca por su crudeza, según resaltó. Bajo la dirección del profesor Luis Casco, el elenco se presentó primeramente en el anfiteatro de la escuela, sitio en donde se desarrollaron las primeras escenas de Pilato juzgando a Jesús, más la escena de los azotes y la colocación de la corona de espinas.
Antonio Flores, jefe de los azotadores, detalló que el trayecto abarca más de 1 kilómetro de distancia e incluyen el dificultoso ascenso al Kurusu Cerro. Flores indicó que la obra fue de un realismo tal, que los azotes, por ejemplo, no se fingieron en ningún momento. “Es de verdad, es realista y con la seguidilla de golpes es muy doloroso”, resaltó.
Subrayó, por otro lado, que el actor que interpreta a Jesús realizó todo el camino descalzo, incluso en el difícil ascenso al cerro, donde solo se apoyó en su cruz. Para esta escena se contó con el apoyo de más de 10 actores representados como los soldados romanos.
Este momento fue uno de los más impactantes dentro de la obra, atendiendo al dramatismo transmitido por la escena de la crucifixión y las palabras finales de Jesús. Ante esta escena, el calor y la atención del público rodeó de silencio y expectativa a los actores. Niños y adolescentes colmaron el lugar, algunos observando con atención mientras que otros se dedicaron a capturar el momento con sus celulares.
Más detalles de la obra
La obra, como detalló Flores, se compuso de 12 estaciones. A la salida de la escuela, se realizaron numerosas paradas en el camino antes de llegar a del cerro. Se contó con una ambientación musical dramática y la interpretación constante de los actores que acompañaron el dolor de Jesús, algunos vociferando, otros manifestando la pesadumbre de la escena, y en conjunto expresando la solemnidad de un momento de gran importancia.
Al pie del cerro, como expresó Flores, resaltó la aparición de María y las “lloronas”, quienes acompañaron la amarga vía por la que atravesó a Jesús y presenciaron quejumbrosas el lamentoso ascenso a la cruz. Los actores consultados por este diario resaltaron el trabajo realizado en los atuendos, cada uno de ellos elaborados de forma artesanal, muchos de ellos inclusive por artesanos de Atyrá.
Para solventar los altos costos que demandó la escenografía y el sonido, el grupo de actores y voluntarios contó con el apoyo de la Municipalidad de Atyrá, la Gobernación de Cordillera y la Municipalidad de Caacupé, como informaron desde la organización.
Visitantes apreciaron el ascenso al cerro
Consultados sobre la experiencia de presenciar el vía crucis y subir el cerro hasta el final de la presentación, el público respondió positivamente y resaltó que la experiencia debería fomentarse y repetirse. Agustina Chamorro, joven misionera, expresó emocionada: “Es una locura. Yo creo que nunca le sentí tan cerca a Dios como en este momento y más siendo una misionero joven, llevándole, siendo instrumento de Dios”.
Diego Cano, visitante de Asunción, señaló por su parte que la experiencia fue “espectacular” y que la ocasión le sirvió para unirse con su familia, hijos sobrinos y pareja. También opinó que al Paraguay le falta inculcar “valores cristianos” a sus ciudadanos, sobre todo hoy que “estamos gobernados por ladrones que no respetan nada”.
“La iglesia lastimosamente debería promocionar esta cercanía de la gente a la religión y desde la religión arreglar los problemas. Va a tardar a lo mejor dos o tres generaciones, pero si no se comienza desde chicos, nunca vamos a salir adelante”, expresó.
Los asistentes también pudieron encontrarse con la salvaguarda de los bomberos de Atyrá y ambulancias del hospital de la ciudad. Bomberos consultados por este diario indicaron que se facilitó una cantina con agua y alimentos como sándwiches y empanadas.
Tras la culminación de la obra, que contó con un mensaje positivo por parte del Jesús resucitado, el grupo se preparó para trasladarse a la explanada de la Basílica de Caacupé para una nueva presentación durante la tarde. Aquí estimaron una recepción de 11.000 personas.