12 jun. 2026

Los resultados de las internas municipales del 2026

La jornada del 7 de junio dejó un mapa político más claro y un amplio margen de reflexión de cara a las elecciones municipales del 4 de octubre. Me referiré sobre todo a lo sucedido en el Partido Colorado y, en menor medida, a las de la presidencia en el PLRA. Con unos 2.800.000 afiliados habilitados, la ANR alcanzó una participación histórica del 50%, la más alta desde 2015, aunque no fue uniforme: en Asunción la participación colorada cerró en 50%, en Encarnación en 41%, mientras que Ciudad del Este registró el 30%, la cifra más baja de las principales plazas del país.

El dato más contundente fue que Honor Colorado se impuso en la gran mayoría de las internas a lo largo del territorio, consolidándose como el único movimiento nacional real en el Partido Colorado.

Fue clave para el movimiento oficialista apostar por candidaturas renovadoras: en Asunción, Camilo Pérez, presidente del Comité Olímpico Paraguayo, sin trayectoria política electoral, obtuvo 80.331 votos (62%) contra 42.807 (33%) del ex intendente, senador nacional y figura política tradicional colorada, Arnaldo Samaniego. La dinámica se replicó en Encarnación, en donde Sebastián Cheba Remesowski, diputado cartista conocido por impulsar programas deportivos barriales en la capital de Itapúa, arrasó con el 76% de los sufragios sobre tres rivales colorados con antigüedad partidaria. Algo de la dinámica renovadora también aplicó a lo sucedido en Ciudad del Este. Rigoberto Rigo Chamorro, candidato del joven gobernador de Alto Paraná, César Landy Torres, ganó con 38% de los votos, en una disputa muy cerrada contra Magno Álvarez, candidato del clan Zacarías.

En el Departamento Central, Honor Colorado se impuso en la mayoría de las candidaturas a intendente. Las victorias más contundentes fueron las de Laura Gamarra en Capiatá, con el 82% de los sufragios, y de Felipito Salomón en San Lorenzo, con el 64%, ambos buscando la reelección. En Lambaré, Guido González duplicó en votos a la candidata de la disidencia, mientras que en Fernando de la Mora y Mariano Roque Alonso los candidatos de Honor Colorado también se impusieron sobre sus rivales.

Otra característica del proceso electoral fue que no llegó a configurarse como un “plebiscito” sobre la gestión del presidente Santiago Peña. Más bien, se centró en disputas políticas locales que, ahora sí, permiten al gobierno una capitalización política que parecía más incierta. Un factor que contribuyó a este desenlace fue que ningún líder de la disidencia colorada tuvo la envergadura o apostó por hacer una campaña activa de amarrar problemáticas locales con críticas a la gestión presidencial durante este proceso electoral. Hubo algunos discursos críticos de la senadora Lilian Samaniego, pero no tuvieron mucho eco. Al ex presidente Mario Abdo Benítez se lo vio de manera esporádica, mientras el presidenciable Arnoldo Wiens se distanció explícitamente de las tensiones intrapartidarias y al otro candidato a presidente, Luis Pettengill, tampoco se lo notó operando públicamente.

Sea por cálculo estratégico o por limitados recursos de la disidencia, lo cierto es que la victoria de Honor Colorado da un respiro a un gobierno apretado por las cuentas públicas. Además, la situación deja interrogantes sobre la capacidad de los movimientos Fuerza Republicana, Causa Republicana y Colorado Añetete de instalar figuras novedosas de alcance nacional y capaces de competir con más chances contra el cartismo. No obstante, también es cierto que recién ahora que terminaron las internas municipales se podrá ver quiénes son los candidatos, dirigentes medios y militantes de base derrotados, debilitados, decepcionados y enojados. O sea, el presente expondrá el tendal de heridos disponible para negociar espacios y rebarajar equipos, dando a la disidencia una potencial oportunidad para construir una alternativa potente para las elecciones internas del 2027.

En cuanto a la oposición, en el PLRA, la jornada también arrojó un resultado contundente. Alcides Riveros, intendente de Fernando de la Mora y candidato del Nuevo Liberalismo, fue electo presidente del partido con el 49% de los votos, imponiéndose a Éver Villalba (19%) y Dionisio Amarilla (10%). En estas elecciones hubo una participación cercana al 30% entre los 1.500.000 afiliados habilitados, participación más baja que en la ANR, aunque comprensible dado que el PLRA es un partido con minoritario acceso al poder estatal. Al ganar Riveros perdieron los extremos; Villalba en el polo más crítico al gobierno y Amarilla en el polo cercano al oficialismo colorado. El partido apostó por un liderazgo más pragmático, en el centro y abierto, fundamental para orientar a las fuerzas liberales de manera estratégica para adelante. Esto es clave atendiendo que se juega mucho en las elecciones municipales de octubre 2026 y en las internas del 2027, procesos en los que habrá que dotar de mucha creatividad y habilidad política a las instancias de negociación con las demás fuerzas opositoras.

En suma, la jornada del 7 de junio fue pacífica y sin cuestionamientos de fondo, lo que otorga legitimidad al proceso y, a partir de ahora, se inaugura una nueva etapa. En las principales ciudades del país, el oficialismo colorado y la oposición unificada disputarán al votante independiente y al afiliado colorado que a la vez no simpatiza más con el partido. Lo que también quedará por verse será el impacto de unas elecciones municipales que ya entran en la carrera de las internas generales del 2027, año político crucial para prepararse al gran embate del 2028.

Investigador del Centro Interdisciplinario de Investigación Social (CIIS).
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