José Escudero tiene 55 años y es argentino, hace 22 años que reside en Paraguay. Desde el 2000 viene realizando la noble labor de ayudar a los pequeños que más necesitan. Hace seis meses creó el grupo Medicómicos, junto a la licenciada Borboleta (Gabriela) y los tres hermanos Díaz, Galletón, Coquitus y Palitus (José, Marcos y Dani). Ellos se disfrazan de payasos y van todos los miércoles y viernes por la mañana hasta el Hospital Nacional Acosta Ñu.
Con el objetivo de sacarles una sonrisa, visitan a todos los niños del hospital. El Acosta Ñu, aparte de acoger a unos treinta niños en sus diferentes áreas, alberga en el área de oncología a unos 10 niños enfermos de cáncer, quienes se encuentran realizando su tratamiento allí.
Los Medicómicos se encargan de divertir a estos chicos y también los acompaña el muñeco Toti, un singular personaje que no tiene cabello y lleva un quepis.
José, que también es ventrílocuo, mandó a hacer a Toti en Estados Unidos y pidió que posea esas características para que los niños se sientan identificados con él.
Y según nos cuenta, los niños están súper felices de ver a Toti. Una vez, uno de los niños que padecía de cáncer de hígado tenía que hacerse la quimioterapia y lloraba desesperado, cuando José entró junto con Toti. Este último intervino y habló con el niño, le dio aliento, diciéndole que juntos iban a hacer el tratamiento. De la mano fueron hasta el área oncológica junto con la enfermera, quien primero pinchó con la jeringa a Toti y luego al niño. Después se acostaron uno al lado de otro, y así el pequeño tuvo la valentía de hacerse el tratamiento.
Cuenta que las mamás se ponen también súper felices y que le agradecen mucho el trabajo que realiza. Algunas lloran y le dicen que hace mucho que no ven feliz a sus hijos. En ese sentido, el Dr. Esperanza nos dice que, “a veces pensás que vas a dar algo, y salís más bendecido que ellos”.
Relata que las madres también le piden ayuda para conseguir medicamentos, víveres o ropa para los chicos, y que él busca la forma de conseguir la ayuda. Postea en la página de Facebook del grupo, aquello que se está necesitando y la gente colabora con ellos. Incluso, hay personas que voluntariamente se acercan para aportar con algo, ya que, como él dice: “Hay mucha gente que quiere ayudar, pero no sabe cómo”, y ellos se encargan de hacer de intermediarios, para que la ayuda llegue a donde se necesite.
Pero también dice que hay que ser precavido:"No podés prometerles de balde”. Él le explica a las mamás que van a tratar de ayudar, pero no les asegura que van a traer lo necesario, ya que, como él nos dice: “Ellas van a estar esperando eso, y no podés jugar con su esperanza”.
También visitan, cada 15 días, a los niños del Hospital de Itaugua, que alberga entre 15 y 25 niños por semana. José relata que su sueño es poder abarcar más, pero que por ahora prefieren concentrarse en uno solo para dar continuidad. Explica que: “Si le decís a un niño que vas a venir mañana, tenés que ir sí o sí; no podés jugar con su ilusión”.
Cuenta que, entre chistes y bromas, él les dice que va a volver en tal fecha y que ojalá ellos ya no estén, porque eso significa que ya se curaron; pero que si están todavía, él también se va a poner feliz de verlos.
Narra que no todo es alegría siempre. Hay situaciones muy difíciles que “hay que saber sobrellevar”. En ocasiones hay chicos en grave estado, a quienes él no puede ir a mentirles diciéndoles: “Te vas a curar y vas a estar bien”. Tampoco puede ir a hacer bromas enfrente de la mama y la familia, cuando están pasando un muy difícil momento. Por eso, entrena a los voluntarios que quieren ayudar con él.
En otra anécdota, José nos cuenta que los niños internados en el hospital, también tienen que padecer otras situaciones, aparte de su estado de salud. En estos días, el Acosta Ñu celebró una “Navidad sin violencia”, dándole a los chicos el trabajo de escribir qué significaba para ellos una Navidad sin violencia, y varios chicos escribieron que la Navidad sin violencia era “que papá, no tome”, “que no tiren disparos al aire”, entre otros mensajes para los adultos. Pero una niña de 9 años escribió: “Navidad es que no abusen de vos”. José explica que “no podés ir a hacer payasadas” solamente, hay que ir con cautela, y saber manejar la situación.
José también es padre de familia. Tiene una esposa y tres hijas de 16, 18 y 21 años, que lo acompañan y lo animan en esta noble labor que realiza todas las semanas. Cuenta que, incluso, una de sus hijas se encarga de asistir en la parte técnica a la hora de montar los shows.
Este 25 de diciembre, los Medicómicos visitarán el Hospital Nacional Acosta Ñu, para llevarles juguetes a los chicos. Si las personas quieren colaborar con ellos, pueden entrar a la página de Facebook de Medicómicos o a la de Toti y sus amigos. También pueden llamar al (0981) 830-898.

