El galardón corona la buena trayectoria del largometraje, que obtuvo varias distinciones más, entre ellas la Concha de Oro del Festival de San Sebastián, y llevó a las salas a casi 700.000 espectadores en su país.
La cinta, que con 13 nominaciones llegaba como la gran favorita de la noche, se quedó al final con cinco premios, incluidas varias de las de mayor peso artístico, como mejor dirección o mejor guion original.
En la categoría de mejor película del año competía con la nominada al Óscar Sirât, de Oliver Laxe; La cena, de Manuel Gómez Pereira; Maspalomas, de Aitor Arregi y Jose Mari Goenaga; y Sorda, de Eva Libertad.
Como en todos sus proyectos, el tercer largometraje de Ruiz de Azúa explora las relaciones y conflictos de una familia, en este caso la de Ainara, interpretada por la debutante Blanca Soroa, una joven de 17 años que sorprende a todos sus allegados al anunciarles que quiere ingresar en un convento de clausura.
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La más impactada es su tía, representada por Patricia López Arnaiz, ganadora del Goya a la mejor actriz protagonista, incapaz de aceptar la decisión. Su padre, interpretado por Miguel Garcés, se muestra más receptivo.
Ruiz de Azúa ya había ganado el premio Goya, en este caso a la mejor dirección novel, por su ópera prima Cinco lobitos.
Mientras que Sirat, que en dos semanas estará en los Óscar con dos nominaciones a mejor Película Internacional y mejor Sonido, se alzó con los Goya de música, dirección de Producción, Montaje, Sonido, dirección de Fotografía y dirección de Arte.
Otra película que se puede considerar triunfadora es Sorda, que consiguió los tres Goya a los que aspiraba: mejor dirección novel (Eva Libertad), mejor actriz revelación (Miriam Garlo) y mejor actor de reparto (Álvaro Cervantes).
Y La cena, de Manuel Gómez Pereira, se alzó con el premio a mejor guión adaptado y el de mejor diseño de vestuario.
Además, Albert Serra ganó su primer Goya a mejor documental con la cinta Tardes de soledad, en la que retrata la vida íntima y profesional del torero peruano Andrés Roca Rey y se lo arrebató a Flores para Antonio, que sí ha conseguido premio a la mejor canción, para Alba Flores y Silvia Pérez Cruz.
El de mejor actor revelación fue para el joven Toni Fernández Gabarre por su papel en Ciudad sin sueño, que retrata la dura realidad de un barrio marginal, en tanto que El cautivo de Alejandro Amenábar se quedó solo con el Goya al mejor maquillaje y peluquería y Los Tigres, de Alberto Rodríguez, el de mejores efectos especiales.
Fuente: EFE.