Luego de más de una década marcada por denuncias de abandono, protestas estudiantiles, tomas del edificio y reiteradas promesas incumplidas, el Colegio Nacional de la Capital (CNC), Bernardino Caballero, avanza en un proceso de rehabilitación integral que alcanza el 60% de ejecución, según confirmaron responsables técnicos de la obra.
La intervención se desarrolla en un contexto simbólico para la institución, que el pasado 4 de enero cumplió 149 años de fundación, en medio de una de las etapas más críticas y decisivas de su historia edilicia.
Las obras cuentan con una inversión total de G. 24.577.071.539, están a cargo de la empresa Implenia SA, con la financiación de la Itaipú Binacional. El proyecto abarca una superficie aproximada de 7.025 metros cuadrados, incluyendo bloques edilicios, polideportivo, patios y áreas exteriores. El proyecto beneficia de manera directa a alrededor de 1.000 personas, entre estudiantes, docentes y personal administrativo.
De acuerdo con datos oficiales, los trabajos se iniciaron el 21 de abril de 2025 y tienen un plazo contractual de 12 meses, con culminación estimada para marzo de 2026.
Fabricio Guex, de la Superintendencia de Obras, explicó que la intervención contempla una rehabilitación integral del edificio histórico.
“La obra incluye reparaciones estructurales, adecuación de espacios y una modernización completa de las instalaciones eléctricas”, señaló.
Asimismo, indicó que se ejecuta la renovación total de los sistemas sanitarios; en el lugar refirieron que antes de la intervención ningún baño estaba en funcionamiento. El proyecto también incorpora sistemas de protección contra incendios, además de la recuperación de espacios comunes y áreas de circulación, adecuando el edificio a las normativas actuales de seguridad y funcionamiento.
La obra, largamente reclamada por la comunidad educativa, busca dar respuesta a una crisis estructural que se arrastra desde al menos 2015, cuando comenzaron a documentarse filtraciones, grietas, humedad y riesgos edilicios en una de las instituciones educativas más emblemáticas del país.
Otro caso crítico del conflicto se registró el 30 de agosto de 2024, cuando estudiantes del CNC tomaron el edificio para exigir garantías en la mejora de la infraestructura, transparencia en el uso de recursos y la confirmación de la salida del director Horacio Galeano Perrone y todo su equipo.
Además, en mayo de 2025, el colegio suspendió las clases presenciales por alarma de derrumbe; en abril ya inició el equipo las labores y los alumnos y padres indicaron que la vibración de las maquinarias generó más grietas. En este sentido, efectivamente, tras el traslado de los alumnos, las obras siguieron un ritmo de construcción real. Unos 600 alumnos dan clases desde ese entonces en otro espacio.
Refuerzos estructurales y polideportivo
Por su parte, Hugo Acosta, ingeniero jefe de obra por la empresa Implenia SA, brindó detalles técnicos sobre el alcance de los trabajos.
“Las obras que se están haciendo acá son principalmente de reestructuración. Se llevan a cabo refuerzos estructurales en un bloque que tenía peligro de derrumbe, entonces los alumnos fueron trasladados a otro colegio acá cerca y nosotros entramos primeramente con los refuerzos estructurales”, explicó.
Acosta detalló que las instalaciones del colegio son completamente nuevas, debido a las graves deficiencias detectadas. “Teníamos agua que no llegaba al segundo piso, los baños no funcionaban, entonces toda la instalación es completamente nueva”, agregó.
En cuanto al polideportivo, confirmó una intervención de gran envergadura. “En este sector es la parte del polideportivo, se cambió todo el techo metálico. Tenemos ahora una estructura con otro diseño, cabreadas a dos aguas, y se cambia completamente el techo. La obra más grande está en el tinglado”.
Uno de los puntos críticos abordados fue el abastecimiento de agua. El ingeniero explicó que el antiguo tanque de hormigón ya no cumplía su función. “El tanque también es algo nuevo. Tenían un tanque de hormigón en el patio central que ya no estaba prácticamente funcionando. No llegaba la presión, entonces se hizo toda una red nueva”.
Asimismo, se incorporó por primera vez un sistema de protección contra incendios. “Se cambió el transformador, tenemos casetas de bombas de PCI, presión contra incendios, con un tanque enterrado que es para eso justamente, algo que antes no tenía el colegio”, precisó.
La cancha deportiva, en tanto, recibirá solo trabajos menores. “La cancha no, la cancha solamente tiene un perfilado y trabajos mínimos”, aclaró.
Habilitación por etapas
Las obras se desarrollan por etapas, coordinadas con el proceso de equipamiento. “Se habilitará por bloque para que ellos puedan entrar ya a equipar, porque el equipamiento también tiene su tiempo”, indicó Acosta.
La expectativa es que una parte importante del colegio esté operativa para el inicio del año lectivo. “Nosotros queremos habilitar los bloques para el inicio de clases, que podría ser la quincena de febrero o finales de febrero. Tenemos cuatro bloques en el patio central y por lo menos tres bloques queremos habilitar”.
El bloque que presentaba riesgo de derrumbe es el que registra mayor retraso debido a la complejidad de los trabajos. Actualmente, la obra emplea a más de 300 trabajadores, con picos diarios de entre 250 y 260 personas, además de cuadrillas nocturnas de entre 40 y 60 operarios. “Empezamos en abril, pero los alumnos todavía estaban. Recién en junio pudimos trabajar realmente dentro del colegio, cuidando la seguridad de los niños”, explicó el ingeniero.