30 oct 2026

Lejos de casa y pendientes del río

Histórico. La incertidumbre de los damnificados sigue. El río Paraná alcanzó el jueves 15 de octubre 32,96 metros en la estación hidrométrica del Puente de la Amistad.

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CIUDAD DEL ESTE

La lluvia volvió con mucha fuerza durante la jornada de ayer en la región de la Triple Frontera, prolongando la incertidumbre de las familias damnificadas por la histórica crecida del río Paraná. Aunque las aguas comenzaron a retroceder en el inicio de la semana, más de 1.200 familias afectadas en Ciudad del Este siguen sin poder regresar a sus casas, debido a que la previsión de inclemencia climática se extiende hasta el domingo, prolongando el estado de emergencia en la región.

El río alcanzó el jueves 15 de octubre una altura histórica de 32,96 metros en la estación hidrométrica del Puente de la Amistad, equivalente a una cota de más de 121 metros sobre el nivel del mar. El 1 de octubre, la medición era de 18,87 metros, por lo que el ascenso superó los 14 metros en apenas dos semanas. Posteriormente, el caudal comenzó a bajar, pero el descenso no fue suficiente para liberar las zonas inundadas ni garantizar el retorno de los pobladores.

La preocupación se mantiene pese a que las precipitaciones registradas hasta ahora fueron de corta duración. Los pronósticos meteorológicos anuncian nuevas lluvias y tormentas eléctricas hasta el fin de semana, con acumulados que podrían alcanzar entre 100 y 150 milímetros en sectores de Alto Paraná. La evolución del tiempo en Brasil será determinante, ya que las lluvias en las cuencas superiores pueden incrementar los caudales que desembocan en el Paraná.

En CDE, el relevamiento contabilizaba 1.230 familias damnificadas, distribuidas en diferentes barrios y asentamientos. La magnitud del desastre se refleja en los números de cada sector, con zonas donde las viviendas quedaron anegadas y otras donde el desborde de arroyos y cauces secundarios amplió el área afectada.

Mayor foco. San Rafael y San Agustín constituyen uno de los principales focos de la emergencia, con 380 familias afectadas en el último registro municipal. Allí, el retroceso del agua deja al descubierto los efectos de varios días de inundación, con viviendas rodeadas de barro, residuos acumulados y estructuras que deberán ser inspeccionadas antes de que sus ocupantes puedan volver.

En la zona de la ex cantera se contabilizan otras 260 familias damnificadas. Remansito, incluido el muelle y sus alrededores, registra 155 familias afectadas, mientras que Che la Reina suma 130 y el asentamiento Belén, 100.

El relevamiento también incluye a Santa Ana, con 80 familias; el km 9 Monday y el asentamiento 8 de Diciembre, con 70; el km 10 Acaray y el asentamiento Yrendague, con 50, y el barrio 23 de Octubre, con cinco familias afectadas. Estas cifras corresponden al registro del 19 de octubre.

La emergencia también se extendió a sectores que no están directamente sobre la ribera del Paraná y eso se explica debido al desborde de los arroyos Acaraymí y Amambay, que terminó afectando a pobladores de terrenos bajos. La situación demuestra que el riesgo no se limita a los barrios asentados junto al gran río, sino que alcanza a comunidades expuestas a la crecida de otros cursos hídricos.

Estado de alerta. La emergencia tiene alcance regional. En Presidente Franco, los barrios San Juan, San Antonio y María Auxiliadora, además de asentamientos ubicados entre los kilómetros 9 y 11, fueron incluidos entre las zonas afectadas por la crecida. En Hernandarias, el relevamiento de los primeros días de la emergencia comprendió los barrios 13 de Junio, Las Mercedes, San Isidro, Tacurucú, Vy’a Renda y 1º de Marzo.

En Presidente Franco, el sector del Puerto Tres Fronteras permanece bajo monitoreo preventivo, mientras las familias afectadas deben aguardar condiciones seguras para regresar. La vigilancia se extiende a las comunidades ribereñas, donde el comportamiento del río condiciona tanto la vida cotidiana como las actividades vinculadas al transporte y al comercio fluvial.

Mientras esperan, los damnificados dependen de la asistencia municipal y de la solidaridad de instituciones y vecinos. El registro difundido por la Comuna señala que se mantienen 15 ollas populares para garantizar la alimentación de las familias desplazadas. También se informó de la atención médica de aproximadamente 1.000 personas y de la asistencia a unos 300 animales, principalmente perros, mediante los servicios municipales.

La permanencia fuera de las viviendas genera dificultades adicionales, especialmente para las familias con niños, adultos mayores y personas que requieren atención médica continua. A esto se suma la preocupación por la acumulación de residuos y el agua estancada, condiciones que pueden favorecer la aparición de mosquitos y otros problemas sanitarios.

Lluvias hasta el 30 de octubre

Las lluvias podrían superar los 350 ml hasta el 30 de octubre, según el boletín del Sistema de Tecnología y Monitoreo Ambiental del Paraná, divulgado por Itaipú. Las precipitaciones más intensas se esperan en la cuenca baja del río Iguazú, el área del embalse de Itaipú y las cuencas de los ríos Ivaí y Piquiri.

La Comisión de Crecidas de Itaipú y organismos gubernamentales de Paraguay y Brasil continúan vigilando la situación. Se mantiene la recomendación a los pobladores de CDE, Foz de Yguazú y otras localidades de la región de mantenerse atentos a boletines hidrológicos. Las familias que ya fueron trasladadas a lugares seguros deben permanecer en esos sitios.

Itaipú mantenía abiertas dos canaletas del vertedero y explicó que la operación del embalse permite regular el volumen de agua liberado por la represa.

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