La combinación de un sistema de agendamiento telefónico, una confirmación presencial obligatoria y la falta de información clara terminó generando confusión.
Una pareja de adultos mayores llegó al hospital alrededor de las 06:00 de la mañana, con la esperanza de ser atendida en el servicio de traumatología. Según relataron, recibieron indicaciones contradictorias: Primero se les dijo que debían presentarse a las 06:00, luego que la atención sería recién a las 10:00. “Muchísimo tiempo, cuatro horas ya”, expresó la mujer, mientras acompañaba el lento caminar de su marido.
La espera se extendió durante toda la mañana. Recién a las 10:38, se registró la llegada de la médica traumatóloga, quien explicó a los pacientes que el llamado se realizaría según el orden de agendamiento y que los nombres aparecerían en una pantalla. Sin embargo, la pantalla nunca funcionó. Entonces, la profesional optó por el clásico llamado a viva voz.
Por fortuna, el primer llamado correspondió justamente a la pareja de ancianos. “¡Gracias a Dios!”, exclamó la mujer, visiblemente aliviada, mientras su esposo avanzaba con dificultad hacia el consultorio, tras más de cuatro horas de espera.
Agendamiento. En el área de agendamiento, el personal explicó que son los propios pacientes quienes llaman por teléfono para agendar sus consultas, pero que muchos llegan mucho antes del horario establecido con la expectativa de ser atendidos primero. Sin embargo, también aclararon que la confirmación de la consulta debe realizarse obligatoriamente en ventanilla, de manera presencial; de lo contrario, la cita no se considera válida.
Esta dinámica genera una paradoja, aunque el paciente tenga turno, si no llega temprano para confirmar, su consulta puede caer igualmente.
Actualmente, el agendamiento solo puede realizarse por vía telefónica, mientras que la confirmación es exclusivamente presencial, un sistema que resulta especialmente difícil para adultos mayores y personas con movilidad reducida.
Según datos proporcionados por admisión, en Traumatología rotan dos especialistas: Uno cumple horario de 07:00 a 10:00 y otro de 10:00 a 13:00, aunque ambos también cubren urgencias durante sus guardias.
Al ser consultados sobre por qué la pareja aguardó tantas horas si existía más de un traumatólogo, desde admisión señalaron que la espera se debió a “preferencia de profesional”, aunque el propio relato de los pacientes reflejó desconocimiento y desinformación sobre cómo funcionaba realmente el servicio ese día.