Los colores brotan en los callejones estrechos y las formas se acomodan a la irregularidad de los muros. Las escenas del tereré, antiguas lavanderas, pescadores y gestos de religiosidad popular acompañan el paseo por la Loma San Jerónimo de Asunción.
“Los murales artísticos hablan de la cultura viva del barrio y de lo popular que se respira al caminar por sus calles”, explica el consultor Marco Reynaldi, al describir las imágenes que hoy van transformando el paisaje cotidiano.
Ubicado sobre una de las siete lomas de Asunción, San Jerónimo es uno de los barrios más antiguos de la capital, con una traza irregular que conserva memorias ribereñas, comunitarias y devocionales. Su particularidad radica en esa mezcla de pasado y presente con sus casas apiñadas, una escalinata revestida con un mosaico y una vida barrial intensa que ahora dialoga con el arte a cielo abierto.
Las intervenciones forman parte del proyecto “Reactivación del Turismo del Barrio Loma San Jerónimo del Centro Histórico de Asunción”, impulsado por la Secretaría Nacional de Turismo (Senatur), la Organización de Estados Iberoamericanos (OEI) y el Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe (CAF), con apoyo del Instituto Superior de Bellas Artes (ISBA).
En los muros trabajan artistas visuales de trayectoria y estudiantes del ISBA: Joel Riveros, Atenas González, Sergio Jara, Lorenzo Romero, Lali González, Diana Sekatcheff, Esneiver Zorrilla, José Quevedo, Carmen Cardozo y Jonathan López.
“Las ideas no surgen de manera unilateral; se construyen colectivamente en talleres con los vecinos, donde se reflexiona sobre la identidad del barrio y se validan los bocetos”, señala el consultor.
Desde adentro. El contenido visual se apoya en un inventario participativo de elementos culturales como la vida cotidiana, los saberes populares, las antiguas lavanderas, los pescadores, la música y la poesía de quienes habitaron el barrio, además del paisaje urbano y los relatos orales. “Cada mural integra pasado y presente en una narrativa accesible para la comunidad y para quienes visitan la zona”, explica Reynaldi.
Estas obras ‘‘aportan nuevas capas de significado, dinamizan el recorrido turístico y proponen un turismo cultural que pone en el centro a la comunidad”. Los murales no se perciben como algo ajeno, sino ‘‘como expresiones colectivas que generan pertenencia y orgullo”, destaca Reynaldi, quien aclara que el proyecto contempla diez murales en total.