En los últimos seis meses, el Cenquer registró 288 internaciones pediátricas, un promedio de 48 niños por mes, sin contar las atenciones ambulatorias. Su director Saúl Zaputovich señaló que el centro es el único hospital nacional que brinda atención integral a pacientes quemados, desde la urgencia hasta la rehabilitación y reinserción social, y remarcó que las quemaduras infantiles son prevenibles, especialmente mediante la educación y la prevención de accidentes en el hogar.
Como parte de la iniciativa se presentó el cuento audiovisual Añua y Aramí Rendy’y (Un abrazo y un cielo sin quemaduras), basado en experiencias reales. La historia aborda los riesgos del fuego, las ollas con líquidos calientes y las jarras eléctricas, cuyos cables pueden provocar tropiezos y el vuelco de recipientes con agua caliente.
De esta manera, el material busca que los estudiantes incorporen estos mensajes y los trasladen a sus familias. El tratamiento de las quemaduras también requiere acompañamiento psicológico, social y educativo.
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El Cenquer confecciona prendas compresivas a medida y las entrega gratuitamente al 100% de los pacientes que las necesitan; su uso puede extenderse hasta 23 horas diarias durante seis meses a dos años, según cada caso. Señalaron que el bullying representa una dificultad adicional para algunos niños que utilizan estas prendas, por lo que se impulsan charlas y acciones para favorecer su permanencia escolar y promover la inclusión.
La ministra de Salud, María Teresa Barán, destacó la articulación con el MEC. “Todas las quemaduras en nuestros niños son prevenibles”.
Por su parte, el ministro de Educación, Luis Ramírez, resaltó el valor de utilizar herramientas sencillas, como un cuento, para transformar experiencias dolorosas en aprendizajes.