“El caos es gratis, el orden es oneroso”. Este es un enunciado popular que, según algunos, hace referencia a la segunda ley de la termodinámica, la de la entropía, que dice que, en un ambiente cerrado, la entropía (el desorden) tiende a aumentar con el pasar del tiempo, sin que uno incluso lo perciba. Uno no debe hacer absolutamente nada (como suele acontecer en el Gobierno paraguayo) para que el caos se instale en un ambiente determinado, en un país, en un Estado, en una empresa, etc. Lo pude comprobar empíricamente en los dormitorios de mis hijos, y me costó un montón de esfuerzo, estructura y disciplina (retirando privilegios e imponiendo normas) para mitigar el desorden generalizado. Si el caos se instala en momentos de prosperidad, es solo porque los administradores del ecosistema son incompetentes e irresponsables. Veamos.
NO HAY PLATA
En la semana pasada, Cámara Paraguaya de la Industria de la Construcción (Capaco) emitió un comunicado casi como un pedido de socorro a la sociedad pensante, en el que denuncia que el Estado con investment grade (con premios internacionales de revistas e instituciones globales) no puede pagar sus cuentas atrasadas e intereses acumulados por cesión de facturas morosas al sistema financiero nacional. Los proveedores de infraestructura física, expertos en inversiones endógenas (que mejoran la productividad del país), le recuerdan al Gobierno que este se vanagloria del “grado de inversión” mientras “se descuida a las empresas constructoras paraguayas”, la deuda interna.
La respuesta del ministro del MEF fue que existe una “obsesión por cobrar antes de que cierre el mes de octubre”. El economista de pronto se volvió psiquiatra, diagnosticando desórdenes psicopatológicos a quienes le rogaban que pague las cuentas para evitar despidos y heladeras vacías para sus trabajadores. ¡Brutal! Los constructores le dicen a este Gobierno que buena parte de las deudas impagas comenzaron en el Gobierno anterior –de la misma lista uno, de punta a punta–, pero que suman certificados de avances realizados ya en esta administración que comenzó en el 2023 e intereses por la mora. Además, le advierten al ministro de la Economía paraguaya que muchas empresas están a punto de ir a la bancarrota. Reclaman 211 millones de dólares o más, por certificados de obras facturados, y suman el requerimiento de más de 110 millones de dólares de intereses bancarios acumulados.
Entiendo que la desesperación es mayúscula para estos empresarios cuando ven que en el PGN 2026 de nuevo –para ir hacia la regla de oro del -1,5 por ciento de déficit fiscal sobre el PIB en el 2026 y 1,9% en 2025; hoy con pésimo crecimiento real de 0 por ciento en las recaudaciones del 2025/2024–, lo proyectado asciende apenas a alrededor de 550 millones de dólares, de los cuales entre 180 y 200 millones corresponden al año 2026 para: La APP ruta 2 y 7, la única APP que funciona, más los proyectos bajo la Ley 5074 con los cuales se trabajan el tramo 1 Carmelo Peralta (Ruta Bioceánica) y la Costanera Sur. Y, repito, hoy la deuda de obras pendientes y en curso con constructoras ya suman 225 millones de USD a octubre. Aparte, siguen impagos los 110 millones de USD atrasados de intereses. Con este escenario, el año que viene la inversión fresca adicional será casi nula. Un argentino diría: ¡Qué kilombo! La teoría del caos es más elegante.
En la misma semana, la Cámara de la Industria Química Farmacéutica (Cifarma) con la Cámara de Representantes e Importadores de Productos Farmacéuticos (Cripfa), la Cámara Paraguaya de Compañías de Investigación Farmacéutica (Capacinfar) y la Cámara Paraguaya de Innovadores de Diagnóstico in Vitro (Capaidi), una legión de vendedores de medicamentos ante declaraciones del ministro del MEF sobre la deuda que mantiene con ellos, reclaman también en público un pasivo de 600 millones de dólares. El ministro dice que la deuda sería solo de 350 millones de dólares, caos contable. Y dice que “no sabe” cómo es posible que la deuda suba a pesar de que él ha venido cancelando los saldos pendientes. Los farmacéuticos le recuerdan que la ministra de Salud, la Dra Barán, les había pedido, fiado, redoblar la entrega de insumos descartables y medicamentos, y le cuentan que, en febrero de este año, cuando la salud pública atravesaba por un fuerte desabastecimiento, ellos cumplieron con el pedido. Además, dicen, según datos del MSP, la compra de productos de la salud se triplicó en los últimos 5 años. Esto es importante subrayar considerando las permanentes quejas de falta de remedios e insumos en los centros públicos de salud por parte de los ciudadanos. Ni quiero recordar a Iván Ojeda del INE, cuyo censo nos advierte que somos menos de lo que éramos en las proyecciones. Aquí hay felino hermético (gato encerrado), y podemos temer, supuestos, malgastos y robos, o entregas no entregadas. Debemos dudar de todo y de todos. Caos generalizado. Ojo con la salud. Peña ya había hecho un mea culpa el 1 de julio por haber abandonado a la gente a su suerte en los primeros dos años en materia sanitaria. No le obliguen a que siga pidiendo disculpas en público en medio del desorden administrativo y moral.
Delante de lo anterior, el Sr. ministro Carlos Fernández Valdovinos prometió pagar a los constructores y farmacéuticos en el 2026. Por lo que se entiende, hoy no hay plata. Okay. Tal como escribí en las dos últimas semanas, el incremento del PIB del 2025 está siendo del 5,3 por ciento sobre el 2024. Mis artículos hacían referencia al “crecimiento invisible”, en dos entregas 1 y 2, para llamar la atención a que crecimiento y estabilidad, que debemos festejar, mientras permanezcan intocables muchos factores estructurales, no es igual a desarrollo. No hay resultados visibles.
Ahora le tocó el turno al Estado con grado de inversión. El crecimiento de la riqueza no tiene efecto derrame incluso para el mismo Gobierno. ¿Qué tal? Los gobernantes están bebiendo su propia medicina. La plata ya no alcanza ni para pagar las deudas con constructores y vendedores de remedios. En una economía que se expande más del 5 por ciento, hay indicios de un default selectivo con grandes proveedores nacionales, los más importantes, en pleno despertar del gigante dormido. Y lo peor de todo es que los empresarios en su mayoría permanecen callados delante del sálvese quien pueda de dos grupos de congéneres. Como me dice un abogado amigo, “si el capital no defiende al capital, estamos todos fritos”. VLLC en Paraguay es pura falacia.
Hoy crece la economía y al Gobierno no le da el cuero ni para pagar los monos. El Dr. Carlos Pereira dijo que en la Municipalidad de Asunción había un caos en el seguimiento del manejo de la plata pública. Hoy vemos que el economista de Harvard y profesor de Chicago dice que “no sabe” cómo la deuda con los que venden remedios sube a medida que él la paga. Se le pierde la pelota. El ministro afirma que no entiende cómo el Ministerio de Salud volvió a acumular una deuda, y denuncia que había privilegiados. Yo llamo a esto capitalismo de secuaces, proveedores, a los que se les debía 100 y recibían 300. Cómo es que votamos a gente que no sabe calcular débito-crédito y saldo, y lo asume en público. Y no nos referimos solo a este Gobierno, tenemos décadas así, en complicidad pública-privada haciendo desmanes. La teoría del caos en plena acción.
En medio de todo esto, en el presupuesto PGN 2026 el 89% de los recursos del Tesoro serán para financiar gastos rígidos, ¡una locura soviética! (Yo no sé cómo los empresarios financian y votan al oficialismo por temor a que la izquierda tome el poder en Paraguay), que incluye planilleros, nepos, malgastos y demás etcéteras que según el BID suma más de 2.000 millones de dólares por año.
Si bien los shoppings y supermercados han aumentado sus ventas gracias a los turistas argentinos, y ahora con la victoria de Milei –por las fuerzas del cielo con Bessent y Trump– la racha va a seguir, hay buenas noticias, no obstante, apareció hace pocos días el presidente de la Fedemipymes, Arq. Luis Tavella, meritorio dirigente también de la UIP, afirmando que “el consumo prácticamente se paró y las Mipymes bajaron sus ventas hasta en 50 por ciento. Fue un año lento, a pesar del crecimiento macroeconómico, la economía real no lo siente”. La base de la pirámide está pasándola mal. No está mejor. Productores, empresas de servicios y consumidores en general, pequeños todos: “Ivaí la porte”. Los saldos en las tarjetas de créditos, en aquellas cuyas líneas son de menos de 3 millones de guaraníes, se dispararon en 56,4 por ciento 2025 vs. 2024. Son datos duros. La gente está comiendo y comprando cada vez más, pero fiado y eso no es conveniente. Está todo dicho.
CONCLUSIÓN
Cuando el Gobierno informó que se llegó al grado de inversión, el ministro CFV del MEF admitió que el logro era colectivo. Y dijo que el mérito también lo tenían muchos otros profesionales que trabajaron para fortalecer los fundamentos macroeconómicos desde inicios del presente siglo. Entre ellos, el Dr. Dionisio Borda, el padre del grado de inversión, quien inició y consolidó las reformas fundamentales desde el 2004 al 2011. Hace poco tiempo, CFV bajó de nivel y repitió lo mismo, pero, afirmando que el grado de inversión era como el gol del Tonny Sanabria de chilena, donde el Tonny era Peña o CFV, quizá él mismo se veía entre los jugadores excepcionales, y Borda era el Gatito (Fernández), quien aparentemente inició la jugada.
En la semana pasada, cuando Borda, en entrevista con Última Hora, hizo una crítica a la falta de efecto derrame con relación al crecimiento económico sin desarrollo, con algunos argumentos numéricos y reflexiones lógicas, la respuesta técnica del ministro al ex ministro fue que Borda “estaba pichado porque se quedó sin zoquete”, porque el hijo (de Borda) había concluido un contrato en una binacional y el mismo no fue renovado. Altísimo nivel de debate.
En medio de este desastre, el caos gratuito, dimes y diretes, al fin encontré a alguien sensato. Salvó la semana. El dirigente pecuario Ramiro Maluff, quien afirmó que “la sanidad es un capital estratégico para la ganadería paraguaya”. Me puso muy contento que la elite empresarial paraguaya piense así, de la salud y la calidad de vida de las vacas. Y me dije a mí mismo “qué lindo sería que las elites políticas y económicas del Paraguay piensen lo mismo de la gente de carne y hueso”. “Vivir como las vacas paraguayas” es entonces mi nuevo aspiracional para toda la población. Todos vacunados y bien nutridos. Que nadie sea dejado para atrás. Es una ironía lamentable en el Paraguay del siglo XXI. !Saludos cordiales!