ALTO PARANÁ
Lo que hasta hace pocos años era considerado un acontecimiento excepcional comienza a transformarse en una constante. En apenas seis meses, la región de la Triple Frontera –integrada por Paraguay, Brasil y Argentina– acumuló una inusual sucesión de registros de yaguaretés y pumas, desde avistamientos en parques nacionales hasta incursiones en áreas rurales, ataques atribuidos a grandes felinos e incluso un espectacular rescate en la zona urbana de Foz de Yguazú.
En apenas dos meses, una sucesión de registros en Paraguay, Brasil y Argentina comenzó a dibujar un mapa de los grandes felinos desplazándose nuevamente por un territorio que históricamente les perteneció, aunque ahora deban compartirlo con rutas, ciudades, cultivos y asentamientos humanos.
La cronología iniciada en mayo y que continúa sumando episodios hasta julio de 2026 revela un fenómeno que los especialistas observan con una mezcla de entusiasmo y preocupación. El primer episodio que llamó la atención ocurrió a mediados de mayo en la provincia argentina de Misiones. Conductores que transitaban por la Ruta Nacional 101, entre el Parque Nacional Iguazú y la localidad de Comandante Andresito, observaron a un imponente yaguareté cruzando la carretera en pleno día. El registro tuvo un enorme valor para los conservacionistas porque confirmó que el denominado Corredor Verde de Misiones continúa funcionando como una vía natural para la especie.
Pocos días después, el 27 de mayo, una cámara trampa instalada en la Reserva Privada La Morita, siempre en Argentina, volvió a ofrecer otra prueba alentadora. A las 22:55, el dispositivo registró el silencioso desplazamiento de un yaguareté entre la espesura del bosque.
Alto paraná. En junio, la preocupación cruzó la frontera. Productores de la colonia Fulgencio R. Moreno, en el distrito de Santa Rita, Alto Paraná, comenzaron a denunciar ataques contra animales vacunos. Además de encontrar huellas de gran tamaño cerca de los potreros, varios pobladores aseguraron haber observado a dos grandes felinos desplazándose por la zona.
Aunque nunca pudo confirmarse oficialmente si ambos animales eran yaguaretés, el episodio generó alarma entre los ganaderos y reabrió un viejo debate sobre la convivencia entre la expansión agropecuaria y la conservación de la fauna silvestre.
Los especialistas explican que la progresiva desaparición del bosque obliga a los grandes depredadores a ampliar sus recorridos para conseguir alimento, aumentando inevitablemente los encuentros con establecimientos rurales.
Sin rumbo. Si hubo un episodio que captó la atención internacional fue el protagonizado por un enorme yaguareté macho en Foz de Yguazú, Brasil. El sábado 27 de junio, vecinos del barrio Três Lagoas grabaron al felino caminando con absoluta tranquilidad por calles asfaltadas. Las imágenes parecían irreales. Un animal de aproximadamente 75 kilogramos recorría una zona urbana como si siguiera un antiguo sendero de la selva.
La sorpresa fue aún mayor al día siguiente. El domingo 28 de junio, el mismo ejemplar apareció descansando debajo de un tendedero de ropa en el patio de una vivienda del barrio Jardín Cedro. La fotografía recorrió las redes sociales.
Bomberos, policías ambientales y técnicos del proyecto Onças do Iguaçu organizaron un amplio operativo que permitió capturar al animal sin provocarle lesiones. Posteriormente fue trasladado al Refugio Biológico Bela Vista para ser sometido a controles veterinarios.
Los investigadores decidieron bautizarlo Tape’y, palabra guaraní que significa “sin camino”, debido a que no figuraba entre los yaguaretés monitoreados mediante collares satelitales en la región de Itaipú. Su aparición evidenció que todavía existen ejemplares cuyos desplazamientos permanecen completamente desconocidos.
Pumas. Mientras el yaguareté concentra la atención pública, otro gran depredador continúa expandiendo silenciosamente su presencia. El puma también comenzó a aparecer con mayor frecuencia en los parques nacionales de Iguazú, tanto del lado argentino como brasileño.
El 8 junio un puma fue visto por un transeúnte en las inmediaciones de la Central Hidroeléctrica de Itaipú, en el lado brasileño, en Foz de Yguazú. El sábado 18 de julio, un grupo de amigos recorrían una zona cercana al Lago de Itaipú, en el distrito de Porto Mendes, municipio de Marechal Cândido Rondon, oeste del estado brasileño de Paraná, cuando vivió una escena imposible de olvidar. Sobre la rama de un árbol descansaba un yaguareté.
El felino permaneció inmóvil observando a las personas desde varios metros de altura, sin mostrar señales de agresividad. Los visitantes lograron registrar el momento en video mientras el animal seguía atento cada uno de sus movimientos.