17 jun. 2026

La interna colorada

Las recientes internas de la Asociación Nacional Republicana (ANR) dejaron un mensaje inequívoco: el movimiento Honor Colorado (HC) mantiene una hegemonía sólida y, más aún, su líder, el ex presidente Horacio Cartes, parece haber afianzado su control sobre los resortes fundamentales del partido. En las 17 capitales departamentales y en Asunción, los precandidatos que resultaron electos como candidatos oficiales para las elecciones generales del 4 de octubre compitieron bajo la chapa de la Lista 2, la marca cartista por excelencia.

Sin embargo, la lectura no es lineal. En la mayoría de los 263 distritos municipales se presentaron dos o más precandidaturas dentro del propio HC. El movimiento no logró unificar postulaciones para intendencias ni concejalías y terminó habilitando múltiples ofertas internas, algunas de ellas marcadas por disputas particularmente ásperas. El caso de Ciudad del Este es ilustrativo: Magno Álvarez, respaldado por el clan Zacarías Irún y por la Lista 2, se enfrentó a Rigo Chamorro, de la Lista 2R, en una contienda de tono abiertamente confrontativo.

Este fenómeno introduce matices que relativizan la idea de una hegemonía monolítica. Al inicio del proceso, Cartes buscó promover candidaturas únicas, pero pronto se evidenció que, ante la magnitud del mapa electoral –263 intendencias y 2.890 concejalías–, resultaba inviable disciplinar a los liderazgos territoriales y contener sus ambiciones. La apertura de la competencia dentro del propio movimiento fue, entonces, menos una estrategia que una necesidad. Paradójicamente, esa apertura terminó reforzando la posición de HC: la disputa interna del partido se desplazó hacia el interior del cartismo, en lugar de expresarse como una confrontación entre movimientos.

Este corrimiento tiene raíces profundas en la naturaleza del Partido Colorado. Como partido-Estado, la ANR concentra recursos, redes y capacidades que moldean los incentivos de sus dirigentes. Y dado que HC es hoy el movimiento que controla ese aparato, muchos liderazgos locales calcularon que sus posibilidades de obtener apoyo –y de beneficiarse del engranaje clientelar– eran mayores si competían bajo la chapa cartista que desde espacios disidentes.

Esto no implica que los movimientos no alineados con HC hayan sido irrelevantes. La presentación fragmentada de precandidaturas por parte de Añetete, Fuerza Republicana y Causa Republicana terminó favoreciendo al cartismo. Entre ellos, Añetete mostró mayor presencia, aunque una articulación más cohesionada de todos los disidentes podría haber mejorado su desempeño. La experiencia deja una advertencia para las internas de 2027, cuando estarán en juego candidaturas de mayor peso político: presidencia, Congreso, gobernaciones y juntas departamentales.

Otro elemento que emergió con claridad es la inevitable fricción que generan las internas. Las disputas por el control territorial movilizaron a senadores, ministros, gobernadores y diputados departamentales, todos compitiendo por consolidarse como los “brókeres” más influyentes dentro de la maquinaria clientelar del partido. Mientras los presidentes de seccional, convencionales y clanes locales intentaban equilibrar tensiones, los liderazgos de mayor envergadura buscaban delimitar sus zonas de influencia. En algunos departamentos, como Paraguarí, el resultado fue un virtual empate de fuerzas.

El saldo final es una hegemonía cartista que, aunque robusta, es también más compleja y multifacética. Esa diversidad interna plantea a Horacio Cartes un desafío significativo: administrar, pacificar y moderar un movimiento que, fortalecido por su victoria, también exhibe tensiones latentes. La capacidad del líder para gestionar esas dinámicas será determinante para el rumbo inmediato del partido y, por extensión, para el sistema político paraguayo.

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Seguidamente, se reproduce (con algunas adaptaciones) el texto de la ponencia presentada por el abogado Ricardo Daniel Sasiain Sosa en el marco del IX Seminario Internacional de Ética en el Gerenciamiento de la Salud realizada en la Ciudad del Vaticano. Ricardo Daniel Sasiain Sosa es abogado, docente universitario y comunicador paraguayo, con una reconocida trayectoria en los ámbitos jurídicos, empresariales y sociales. Se desempeña como docente en la Universidad Americana y, actualmente, es miembro suplente del Consejo de la Magistratura en representación de las universidades privadas.