18 ene. 2026

La hora del desarrollo (III)

En esta semana el libro titulado La hora del desarrollo, del Dr. Dionisio Borda adquiere mayor relevancia, de cara a la nueva calificación de país con grado de inversión que otorgó al Paraguay la Standard & Poor´s. En esta entrega culmina mi análisis del libro exponiendo los capítulos 7 al 9, precisamente, se habla de la necesidad de mejorar la calidad institucional de la democracia, del protagonismo internacional del Paraguay que debe ser responsable y de la imperiosa necesidad de que la estabilidad macroeconómica se traduzca en bienestar social para la gente de carne y hueso.

Antes de ingresar en estos detalles, quiero permitirme unos comentarios sobre el nuevo grado de inversión. Es un gran éxito del sector privado –que emitió los primeros bonos internacionales allá por el 2011 cuando un banco de Asunción trajo 100 millones de dólares de Nueva York y luego los honró, antes del Estado paraguayo que comenzó a emitir bonos soberanos en el 2012– y del sector público que con varios ministros, comenzando con Borda que inició y mantuvo la estabilidad macro, fueron haciendo los deberes, incluyendo a Peña ministro de HC, para culminar con este endeudamiento actual enfermizo del gobierno (sin inversiones rupturistas en infraestructura, sin pagar a proveedores de medicamentos, del hambre cero y de obras públicas, por más de 1.000 millones de dólares en el 2025 para simular que se cumplió la meta del déficit fiscal), que agranda la deuda del Estado, que sube a una velocidad de alrededor de, también, 1.000 millones de dólares por año, llegando hoy a acumular, con apenas 11 por ciento de presión tributaria, una deuda pública que alcanza el 41% del PIB, casi 20 mil millones de dólares, y cuesta en intereses casi otros 1.000 millones de dólares año, acercándose al equivalente al gasto total en salud del PGN. Paraguay, siempre singular, es el país del triple 10, en porcentaje de impuestos, y del triple 1.000 en deuda pública: La sube 1.000 millones por año, paga 1.000 millones USD año en intereses y maquilla 1.000 millones de USD que no paga de deuda a sus proveedores nacionales, para disfrazar un déficit fiscal falso de 1,9% del PIB.

El grado de inversión es una calificación estrictamente financiera en el sentido de que el mercado financiero internacional ofrece préstamos al Paraguay más baratos, más concesionales. No es una garantía de disminución de pobreza, de desarrollo civilizacional humano ni de inclusión social. El crédito no es malo ni bueno, es neutro. Es decir, su virtud depende de que se lo utilice para inversiones endógenas, infraestructurales, por ejemplo, para mejorar la competitividad del país: salud, educación, saneamiento, energía, etc. O, que se use para subsidios y financiar parte de competencias deportivas internacionales, gastos corrientes, como se hizo en un momento dado con este gobierno. Depende, si los que administran dichos recursos son honestos y transparentes o son corruptos y opacos; incluso, si es para mantener planilleros y nepos, los créditos son inconvenientes.

En mi punto de vista existirían cinco posibles efectos positivos de la nueva calificación, dependiendo de quién esté en el poder. En primer lugar, el Estado puede cambiar deuda más cara por deuda más barata emitiendo bonos soberanos a tasas menores para pagar bonos a tasas mayores. En segundo lugar, todas las empresas paraguayas pueden valer más a partir de este momento. Esto es así porque la tasa de descuento del business valuation derivado del flujo de caja futuro de cualquier empresa paraguaya con gobernanza corporativa ahora se descuenta a una tasa menor, el valor actualizado neto será mayor. En tercer lugar, el Estado puede emitir deuda a tasas menores para invertir en obras - ahora sí, si es un gobierno de alternancia que no malgaste la plata, que mitiguen el enorme déficit infraestructural que soporta el país y, en consecuencia, esto atraiga a la inversión extranjera, generando empleo, renta, bienestar y prosperidad. En cuarto lugar, es posible que fondos de inversión institucionales que antes no podían venir a invertir en Paraguay por no tener doble grado de inversión, ahora se animen a venir cumpliendo sus normas. Y, por último, no menos importante, el sector privado nacional, incluyendo al sector financiero, real estate, industrial, etc., podrían también, emitir deuda internacional a tasas más convenientes. Para que todo esto acontezca veamos qué dice el libro de Borda en sus últimos capítulos.

Capítulo 7. Realidad política y vigencia de la democracia

Aquí el autor subraya que no “es la economía, estúpido”; que “es la política, boludo”. Lo dice de otra forma, pero lo dice. Esta es la traducción del español al castellano paraguayo. Sin instituciones democráticas sólidas las políticas y medidas económicas virtuosas pueden ser estériles. Al hacer referencia a la dictadura stronista y a las anomalías de la democracia de fachada, actual, el autor establece como condición del desarrollo económico a la necesidad imperiosa de una democracia eficiente, transparente, verdadera y con alternancia. Cuatro son los elementos vinculantes entre democracia y desarrollo. Primero, la seguridad jurídica e institucional, que establece reglas de juego competitivas de verdad, lo que fomenta la inversión y la confianza en los mercados. Esto evitaría, digo yo, que el presidente de una empresa del Estado se transfiera plata de las cuentas de la empresa a su cuenta particular sin ningún problema, y no pase nada, o que los proveedores de esta misma empresa pública le deban dinero al presidente del ente y que el funcionario registre la deuda en su declaración jurada, lo que nos lleva a sospechar de una supuesta maniobra contable para legalizar o formalizar quizá alguna coima. Brutal. No sólo pasa en las películas, pasa en Paraguay. Segundo, políticas de largo plazo, la alternancia en el poder y la rendición de cuentas dice Borda, permiten políticas públicas sostenibles y eficientes. Tercero, los incentivos a la innovación y la productividad, en democracia con instituciones sólidas protegen la propiedad privada, promueven la competencia, incentivan la innovación y el crecimiento económico. Cuarto, la reducción de la corrupción sólo se da en democracia transparente, porque la corrupción no es exclusividad de las dictaduras. La transparencia y la participación ciudadana pueden o deben poder cohibir el direccionamiento de recursos del IPS hacia determinados bancos y otras excepciones que violan las leyes del libre mercado.

Luego, se agregan la necesidad de la independencia del poder judicial, de la fiscalía y la necesidad de reformar los grupos y partidos políticos que ganan elecciones con base en el clientelismo y la prebenda.

CAPÍTULO 8. Compromisos internacionales del Estado

En este capítulo el Dr. Borda expresa su adhesión a los Objetivos de Desarrollo Sostenible ODS, los convenios de mitigación del cambio climático COP 28 y los compromisos con la Organización Internacional del Trabajo OIT. Los primeros, formulados en 1987 se enfocan en evitar que el crecimiento presente destruya las expectativas y los recursos de las generaciones venideras. Paraguay firmó la Agenda 2030 relacionada con los ODS pero, como es costumbre en este país, se acata, pero no se cumple, esto es así desde Martínez de Irala. La cultura del doble estándar. Lo bueno es que el Paraguay adopta la medición de la pobreza multidimensional. Pero lo malo es que no cumple con compromisos internacionales que están pendientes. Sobre todo en la informalidad laboral con 62 por ciento, y la desigualdad. Se destaca la reducción de la pobreza monetaria a alrededor del 20 por ciento, pero con crecimiento de la vulnerabilidad. Se destaca la baja cobertura de los servicios básicos, como agua, energía, saneamiento, etc. El ejemplo más angustiante es el 15 por ciento, no más, de cobertura de alcantarillado sanitario. Este es un país que acorta los años de vida de sus ciudadanos por consumo de agua contaminada, alrededor de 10 años en promedio, según el actual VP del BID Jordan Schwartz, cuando como ejecutivo del BM visitó el Paraguay y escribió un artículo para UH del 21/8/21, titulado, El Costo de no Invertir. Tenemos un Estado que se suicida, considerando que la población es un elemento del Estado, es parte de este. Luego, el cumplimiento climático del Paraguay versus compromisos asumidos es alarmante. No existe la eliminación total de la deforestación conforme a las normas. Lo bueno es la hidroenergía libre de carbono.

Finalmente, en este capítulo el tema laboral sufre de alta informalidad, baja cobertura previsional y creciente heterogeneidad productiva. El ministerio del Trabajo no controla nada, apenas 25 inspectores para todo el país. Es lógico que los trabajadores son mensúes urbanos explotados como en la época de los yerbales, ahora en las ciudades, pero, sin educación y sin salud públicas de calidad.

Capítulo 9. Estrategia de desarrollo sostenible e inclusivo

Este capítulo final subraya lo relevante de todos los anteriores. Se propone un gran pacto social para que la naturaleza pública del Estado y la nación vuelvan a caminar juntas. En mi modo de ver y, parece que en el de Borda, viven divorciadas. El autor, con autoridad moral y profesional, habiendo sido el que lideró el gran acuerdo fiscal del 2003, propone ahora replicar un consenso similar, pero con relación al desarrollo nacional. Dice que la tarea pendiente es trascender la estabilidad macroeconómica para construir un modelo de desarrollo económico que fomente el bienestar colectivo y que garantice oportunidades equitativas para todos en los próximos quinquenios, es decir, nos invita a pensar en el largo plazo, comenzando hoy.

Y concluye magistralmente con sus seis recetas que son el resumen de todo el libro. Aumentar la productividad económica y la diversificación productiva. Cuidar del medio ambiente y la biodiversidad, así como mitigar el cambio climático. Mejorar la eficiencia el gasto público, aumentar los ingresos tributarios, ampliar la equidad impositiva y la seguridad social. Luchar por la igualdad de oportunidades para todos, con inversión en capital humano, prosperidad compartida y reducción de la desigualdad. Fortalecer las instituciones del Estado, la justicia y el Ministerio Público. Fortalecer la democracia y cumplir con los compromisos internacionales. ¡Saludos Cordiales!

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