Nunca antes, desde que se instauró la democracia, la asunción de los nuevos legisladores se dio en un marco tan bochornoso y decadente como el de ayer.
La semana estuvo marcada por las idas y vueltas en el campo político y judicial por la disputa de las bancas del presidente Horacio Cartes y del ex presidente Nicanor Duarte Frutos, electos y proclamados en medio de la controversia constitucional. El presidente del Senado, Fernando Lugo, desveló el misterio el jueves al convocar a Rodolfo Friedmann (abdista) y a Mirta Gusinky (cartista) para jurar en vez de los citados. En su resolución, les otorgó titularidad de las bancas, ratificando la tesis de que los ex presidentes son senadores vitalicios.
Allí se desató la guerra judicial y en medio de idas y vueltas de amparos y desamparos, llegó el día y ayer se registraron nuevas escenas para el libro negro de la democracia. A la hora del juramento, en la sala había 46 senadores y no 45. Sentados, uno al lado del otro, Nicanor y Gusinky disputaban la misma banca, a cara de perros.
Definida la mesa directiva con Silvio Ovelar a la cabeza, un abdista-cartista, se delineaba el rumbo de los acontecimientos. Apenas asumieron, convocaron a una nueva sesión para despojar a Gusinky de su investidura de senadora para entregársela a Nicanor, desconociendo el artículo constitucional que señala claramente que el nuevo Congreso asume sus funciones el 1 de julio. La de ayer fue una sesión preparatoria donde asumen los nuevos y se elige la mesa directiva. Nada más.
Apenas asumió, Ovelar ya cometió la primera pifiada constitucional por la ansiedad de hacer jurar a Nicanor, quien esperaba sentado en el banquillo de suplentes. Se vio obligado a desconvocar la sesión extra, dejando para el lunes la definición del tema.
Hoy el nuevo Congreso se reunirá para recibir el último informe del presidente Horacio Cartes, cuyo futuro político sigue incierto.
DIPUTADOS. A la mañana, en la Cámara Baja los acontecimientos se dieron en el marco de la guerra declarada entre abdistas y cartistas, reflejando con mayor nitidez la ruptura del Partido Colorado. Aquí Mario Abdo Benítez dio su primer golpe a Cartes al lograr la presidencia con Miguel Cuevas a la cabeza. Tan dura fue la derrota que el bloque cartista se retiró de la sesión al ver que sus aliados se alineaban al nuevo eje de poder. “Dos o tres se dieron vuelta”, comentó Pedro Alliana sin dar nombres.
El cartismo, que suele pegar a Marito por sus alianzas políticas con la oposición y especialmente con Efraín Alegre durante la crisis de la enmienda, ayer apoyó la candidatura del liberal efrainista Vera Bejarano contra un colorado. La soberbia del poder empezaba a diluirse ante la fría llanura que tiene la sabiduría de pegar con realidades sin maquillajes. Ahora ya no consideran un pecado tejer acuerdos con “enemigos”.
Los diputados de Patria Querida y Encuentro Nacional, que generan altísima expectativa ciudadana, empezaron con el pie izquierdo. Votaron al candidato de Cartes a cambio de cargos y perdieron la partida. “Falta de olfato e ingenuidad”, evaluó un cercano.
balón de oxígeno. El segundo round en el Senado dio un respiro a Cartes. Allí se impuso Ovelar con voto unánime de abdistas, cartistas y llanistas. Él, junto a Juan C. Galaverna, apoya la tesis del juramento de Cartes, pero para ello necesitan que jure Nicanor y así dejar la puerta jurídica entreabierta para que el presidente pueda asumir su banca el 16 de agosto, al finalizar su mandato. La hoja de ruta sigue con el despojo de la investidura de Gusinky, que se concretaría mañana. La misma será “sacrificada” por un objetivo mayor llamado Cartes. No se sabe aún qué vía legal tomarán: ¿Revocarán la convocatoria de Lugo? ¿La destituirán? ¿Renunciará? Probablemente no oponga resistencia.
En política hay demasiados recursos para consolar. Si se mantiene la mayoría, no habrá problemas; sin embargo, la figura de Nicanor también es resistida y algunos senadores colorados no apoyarían su asunción. El ex presidente no puede cantar victoria aún y seguirá deshojando margaritas.
cuentas. En el final del día, la cosecha fue buena para Marito Abdo, pero no fue tan mala para Cartes. Si bien Honor Colorado fue vapuleado en Diputados, con la mesa directiva del Senado hay esperanzas para que jure como senador activo al finalizar su mandato. Ovelar obtuvo 26 votos, que si se mantienen inalterables, son suficientes para que recupere su banca. La pregunta es si Añetete le sacrificará a Friedmann para dar la banca a Cartes. ¿Está dispuesto el ex gobernador de Guairá a ceder su lugar o dará pelea?
Hay mucha tela por cortar aún y en un mes y medio pueden pasar muchas cosas.
Hoy el presidente Cartes dará su último informe al país. Nada de lo que diga tapará este escándalo, uno más de la serie de desatinos por sus ambiciones políticas que tienen al país de crisis en crisis desde el día que decidió seguir en el poder como sea.
De aquí al final de su mandato, que son aún interminables 45 días, será una figura desestabilizante, mientras sus acólitos despedazan el Estado y se apropian de los fondos en un carnaval de designaciones con salarios inmorales en un país con alto grado de pobreza.
ESCENARIO ARDIENTE. Ayer asumió el nuevo Congreso en medio de una fractura colorada que promete un escenario inestable para Mario Abdo. Las hachas de la guerra han sido desenterradas y lo que viene no es un panorama pacífico. “Nosotros vamos a hacer oposición frontal”, aseguró un hombre fuerte del presidente, augurando un infierno.
“Ya veremos cómo le va económicamente”, dijo para señalar que devolverán con creces todas las trabas en el Senado. “Marito tiene toda la fuerza para imponer, pero nosotros vamos a combatir de frente, vamos a morir de pie con lo que nos queda”, agregó, haciendo alusión a los diputados y senadores que abandonaron el movimiento para sumarse tibiamente al nuevo Gobierno.
Son los senadores Lilian Samaniego y Derlis Osorio y otros siete diputados que ya hicieron rancho aparte, bajo la denominación de independientes.
La asunción del nuevo Congreso debía ser ayer un día de fiesta cívica y de esperanza. Es el contrapoder más importante al poder administrador. Es allí donde corren las venas de la representación popular en su máxima expresión.
Sin embargo, fue un día de bochorno, de vergüenza y de decadencia. Ojalá sea una pesadilla de un mal día y no el presagio de lo que será en este quinquenio.