Óscar Nenecho Rodríguez renunció a la Intendencia de Asunción no precisamente por la presión ciudadana, sino apabullado por el Partido Colorado que a toda costa quería evitar (y lo logró) competir en las elecciones.
Nenecho se fue en “honor a la paz” y para “no darles el gusto” a los opositores y disidentes de ser destituido. Pero el ex intendente no puede borrar el legado que construyó desde el 2019, cuando asumió de forma interina tras la renuncia de Mario Ferreiro.
En su imaginario, “no existe hecho punible alguno” y “no ha robado un solo guaraní”, incluso puede jurar que le creemos.
“Hechos, no palabras”, solía escribir en sus redes sociales y, muy a su pesar, la realidad es irrefutable: Su nombre aparece en cinco denuncias penales que se presentaron ante el Ministerio Público, aparte del caso detergentes de oro, donde se le imputó por ser la cabeza de un esquema montado para delinquir durante la pandemia del Covid-19.
Se habla, por ejemplo, de alteraciones en el sistema informático de Catastro, falsificación de planos, cajas paralelas y otras irregularidades que esperemos sean investigadas en profundidad.
Durante su conferencia de prensa innecesariamente larga, Nenecho dijo que su “administración fue muy ambiciosa”. Probablemente no mintió, ya que el interventor Carlos Pereira confirmó que