Intercambio y justicia

Ya hace unos cuantos siglos, Aristóteles y Tomás de Aquino reflexionaban sobre el intercambio y la justicia conmutativa. Sostenían, entre otras cosas, que la relación entre un individuo y otro, si de intercambios se tratare, eran solamente justas o se perfeccionaban si se basaban en la igualdad entre lo que se entrega y lo que se recibe a cambio.

Iván Lisboa Por Iván Lisboa

Si bien lo citado en el párrafo anterior pareciera un principio hasta ilusorio o quimérico, considerando nuestra estropeada realidad social y económica, usémoslo como pista de carrera para estas –muy probablemente– estériles consideraciones.

Hace unos días, Última Hora publicó en su edición impresa que el Ministerio de Hacienda lanzó un concurso interno para la ocupación de 33 puestos. De acuerdo con el comunicado emitido de la Dirección de Administración de Capital Humano y Capacitación, se trata de un proceso de promoción jerárquica para la ocupación de 29 jefaturas y 4 coordinaciones, en 11 secciones o áreas diferentes.

Según la información oficial, para los cargos de jefe de departamento se prevé un salario básico de G. 9.500.000; mientras que para los de coordinador se plantea un salario básico de G. 10.300.000. A estos hay que sumarle el beneficio adicional por responsabilidad en el cargo, que puede llegar a los G. 2.850.000, y a los G. 3.090.000, respectivamente (www.ultimahora.com/c3044064).

Someramente, podemos decir que el llamado a concurso público es el camino legal y adecuado para hacer las promociones y nombramientos en cargos de alta gerencia. De hecho, esto debe ser imitado por las instituciones que accionaron contra la Ley de la Función Pública y prefieren en la mayoría de los casos llenar estos cupos a dedo.

Sin embargo, siempre hay un, pero y es que, hay aspectos que deben llamar la atención dentro de este proceso. Por un lado, que se haga en las proximidades de unas nuevas elecciones generales. En un mundo ideal, esto no sería un freno, pero lastimosamente nuestra estructura pública está muy contaminada por la clase política. Si bien es cierto que el Ministerio de Hacienda es una de las pocas instituciones que se ha ganado cierta credibilidad en los últimos años, no es menos cierto que un llamado a promoción a meses de los comicios genera suspicacias innecesarias que van a de poco taladrando esa credibilidad.

Otro aspecto a analizar es la exigencia. La entidad pidió a los interesados en concursar contar con experiencias anteriores como jefes para postularse, lo que deja prácticamente sin chance a funcionarios de menores rangos y allana el camino para aquellos que fueron designados, sin concurso previo, como jefes o coordinadores de forma interina.

Muchas veces se escuchó a eruditos decir que en la economía son muy importantes las señales que se brindan. Haciendo un paralelismo con lo que sostenían Aristóteles y Tomás de Aquino, las señales que está dando la cartera que lidera el Equipo Económico Nacional no parecen precisamente acordes con lo que espera la gente.

En estos difíciles últimos tres años, el funcionamiento del Estado tuvo como uno de sus principales artífices a los contribuyentes. En los momentos más duros, los aportantes pusieron el pecho a la bala y no dejaron caer al Fisco, por ende, esperan una retribución del mismo tenor en las personas que se encargan de la ideación y aplicación de las políticas públicas. Si esas personas son nombradas solamente pensando en las elecciones a la vuelta de la esquina o con concursos hechos a medida, las políticas públicas seguirán solamente respondiendo a intereses coyunturales, en detrimento de la gran mayoría.

Al fin y al cabo, el fin principal del Estado es garantizar una mejor calidad de vida a la gente. El pequeñísimo problema es que, sin una alta gerencia idónea y con políticas públicas solamente superficiales, la pobreza y la desigualdad no pararán de crecer.

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