Esta semana se supo que, según el Catastro Nacional, la oficina que registra los títulos de propiedad del país, tenemos 650 mil kilómetros cuadrados de territorio. Eso significa que el país creció en superficie unos 244 mil kilómetros cuadrados más que el conocido desde los tiempos escolares que nos decían que el país tiene: 406.752 km2. Esta asunción nos demuestra que el gigante no solo se despertó, sino que recuperó en el proceso parte del territorio devorado por Brasil y Argentina luego de la guerra grande. No es para reírse sino para tomar muy en serio el tema de la propiedad en un país con grado de inversión y que pretende ser tomado en serio.
Después de la vida, la propiedad pasa a ser una de las grandes prioridades de una persona. Si uno vive en un terreno que no sabe que es suyo y que pudo haberse registrado más de una vez, ciertamente vive en una nación donde la incertidumbre domina las relaciones de todo tipo. ¿Quién querría invertir en un país donde existen propiedades de dos o tres pisos? O donde los títulos no garantizan nada y en donde a pesar de haberse unido oficinas públicas en manos de la Corte Suprema de Justicia vivimos con propiedades que nunca estamos seguros de que a pesar de haber pagado por ellas y tener un papel no garantiza nada que seamos los legítimos propietarios.
El RUN sigue sin funcionar como debiera y a pesar de que en otros países uno puede hacer un seguimiento en línea de una propiedad conociendo incluso los montos que se pagaron por ella a lo largo del tiempo, nosotros aquí simulamos que somos dueños de algo que nadie puede garantizar que sea real.
El grado de inversión del que se ufana el Gobierno corre riesgos ante hechos de este tipo y de un Estado que no quiere reformarse.
Tampoco parece que los actores económicos lo pretendan, ya que si se arreglan los títulos pueden saltar varios de origen falso que se ofrecieron como garantía bancaria. En los detalles del Catastro Nacional figuran varias miles de hectáreas de propiedad del BCP y uno se pregunta por qué razón la entidad matriz de la banca pudo haber acumulado dichas extensiones? “Déjame de joder”, diría el titular del IPS que también asustado supo que cientos de propiedades de la previsional están alquilados a precios irrisorios y otras muy valiosas prácticamente abandonadas. En este país de doble grado de inversión no podemos ni ordenar el catastro que pueda garantizar si el lugar que creemos es nuestro, es de verdad real.
Reforma del Estado es lo que requerimos todos para que tengamos grado de confianza y certeza de vivir en un país que no se parezca a un remedo. Si organizamos cortaremos la hemorragia que se lleva 6 millones de dólares robados diariamente, los bancos multilaterales estarían seguros de cobrar sus acreencias, los proveedores de bienes y servicios igual y sobraría para invertir en salud y educación. Claro, eso significa cortarse la propia carne del Partido Colorado que hoy va a elecciones internas con denuncias de que los ministros del Ejecutivo tenían órdenes de aflojar los recursos para financiar las candidaturas oficialistas. Así es como se alcanza a robar más de 2 mil millones de dólares, según dicen los mismos bancos que quieren que el déficit fiscal no baje de 1,5%.
El grado de inmersión seguirá creciendo mientras no tengamos gobernantes y gobernados dispuestos a organizar el Estado que tenemos. El mismo que informa que crecimos territorialmente cuando eso demuestra su incapacidad de organizar el Catastro o admite que se roba sin hacer nada para evitarlo.
Aunque digamos que el gigante se despertó, el país sigue sumido en el desorden y la corrupción montados para beneficio de unos pocos y el hundimiento de muchos.