La directora de la institución educativa, Marta Ramírez, dijo que a raíz de la primera protesta recibió comunicaciones de algunas autoridades, vía telefónica. Sin embargo, no hubo presencia para verificar la situación en que está la escuela que dirige. Además de suministro de agua potable, precisan la construcción de tres aulas que había sufrido un incendio el año pasado.
Hasta el momento todo es promesa y nada se materializa para los nativos que siguen padeciendo necesidades en su asentamiento, ubicado a 35 km del casco urbano de Puerto Casado.
Si bien es cierto que la comunidad Riacho Mosquito está ubicado en la ribera del río Paraguay, carecen de un sistema para tratar el líquido vital. Las familias acarrean agua del cauce y lo consumen crudo, a pesar de ser insalubre para las personas.
Hace poco también recibieron una promesa de instalación de sistema de agua del Servicio Nacional de Saneamiento Ambiental (Senasa) que está pendiente. La comunidad cuenta con una bomba de agua, pero no pueden usar ya que la energía eléctrica que reciben es monofásica y el motor que tiene es trifásico. Por esta razón no pueden conectar y utilizar para distribuir agua dentro de la población. AM