En una semana la democracia en Paraguay estará de aniversario y cumple 37 años, según los historiadores, el más extenso periodo sin dictaduras. La transición no ha sido un camino libre de obstáculos, no se ha desmontado el nefasto stronismo y el partido político que sustentó la dictadura de Alfredo Stroessner lo sigue glorificando como un líder fundamental. Defender y justificar un régimen que violó derechos humanos es inaceptable y, por eso, casi cuatro décadas después seguimos diciendo: ¡Dictadura nunca más!
En una semana más estaremos recordando el golpe de Estado que derrocó al dictador hace 37 años y estaremos celebrando esta democracia que costó el sacrificio y la vida de tantos compatriotas. Aunque este año la recordación se ha iniciado antes y con una polémica desatada por las desafortunadas opiniones de un funcionario público.
José Duarte Penayo, titular de la Agencia Nacional de Evaluación y Acreditación de la Educación Superior (Aneaes) e hijo de un ex presidente de la República Nicanor Duarte Frutos, destacó en una entrevista la gestión de Alfredo Stroessner al señalar que se produjeron violaciones de los derechos humanos, pero que esto solo ocurrió en el tramo final de su mandato y ante la consulta sobre si en la lápida de Stroessner debería decir “dictador”, respondió: “Para mí, fue un presidente constitucional”. En la línea del engañoso discurso que destaca luces y sombras en la gestión del dictador, Duarte Penayo repitió la perorata de que Stroessner modernizó el Paraguay construyendo dos represas. Esta vez, el discurso de justificación de la dictadura dio un paso más, al postular que si bien durante el mandato de Stroessner hubo muertos, en los gobiernos liberales la cifra de muertes fue mucho mayor.
Ciertamente, Duarte Penayo está suscribiendo la línea del Partido Colorado que fue el principal sostén de la dictadura durante 35 años y sigue glorificando a Stroessner como líder del partido. No debemos olvidar que la dictadura de Stroessner dejó 423 desaparecidos, 19.872 detenciones ilegales, 18.772 torturados, 59 ejecuciones, 3.470 exiliados, unas 20.090 víctimas directas y 7.851.295 hectáreas de tierras malhabidas, según los datos de la Comisión Verdad y Justicia. Es muy grave que un funcionario que ocupa la posición de titular de la Aneaes difunda estas ideas que son no solo erróneas, sino malintencionadas. José Duarte Penayo debería saber que durante la presidencia de su padre fue instalada la Comisión de Verdad y Justicia, creada por Ley de la Nación N° 2225/03 para investigar los hechos violatorios de los derechos humanos ocurridos en Paraguay desde 1954 hasta 2003, una ley promulgada el 16 de octubre de 2003 bajo el gobierno de Nicanor Duarte Frutos.
De la dictadura de Alfredo Stroessner heredamos miedo, corrupción e impunidad, expresaba Rogelio Goiburú, titular de la Dirección de Memoria Historia y Reparación, e hijo de un desaparecido, el doctor Agustín Goiburú. “Es muy preocupante reivindicar el fascismo que fue el stronismo, que secuestró, torturó e hizo desaparecer a compatriotas que luchaban por un Paraguay justo, democrático, solidario, con justicia social y sobre todo con soberanía”, señalaba Rogelio Goiburú.
El discurso del joven Duarte Penayo tampoco es casual porque, en realidad, representa la gran deuda de nuestra clase política y, en particular, del Partido Colorado; ellos han sido cómplices de la falta de construcción de la memoria. Por ello, debemos insistir en recordar que ningún Gobierno colorado ha promovido celebrar la democracia en estos 37 años. Necesitamos memoria, necesitamos verdad y justicia y luchar contra la impunidad para no repetir los horrores del pasado.
Reivindicar la dictadura lesiona la memoria y la dignidad de los paraguayos y paraguayas que trabajaron para darnos esta democracia y es un insulto a todas las víctimas del terrorismo de Estado.