Ante la situación de violencia y guerras que la humanidad está viviendo, particularmente en los últimos días en Oriente Medio, los cristianos de las diócesis de Rabat, de Tánger y de la Prefectura Apostólica del Ayún lanzaron un comunicado rechazando con toda la fuerza del Evangelio el uso de la violencia y de la guerra como método de solución de los conflictos entre pueblos o naciones.
“Condenamos la instrumentalización de la religión como motivación de la guerra y la utilización sacrílega y blasfema del nombre de Dios para justificarla. Ningún creyente en el Dios único y misericordioso puede aceptar la guerra con todos sus efectos y consecuencias”, señala parte del comunicado.
Además mostraron su total desacuerdo con el concepto de guerra “preventiva”, por su inmoralidad e injusticia”.
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En otro punto, las comunidades católicas lamentaron la utilización de la razón de la fuerza en lugar de usar la fuerza de la razón.
“Expresamos nuestra viva solidaridad con las víctimas de las guerras. Los dirigentes que deciden empezar una guerra no tienen jamás en cuenta el bien de su pueblo ni el de los pueblos contra los cuales la guerra es declarada. Las consecuencias no son daños colaterales, sino personas que mueren o son heridas y mutiladas, niños o adultos sin distinción; familias que pierden su casa y sus bienes y millones de ciudadanos obligados a huir lejos de su hogar”.
Realizaron un llamado a todos los cristianos, pero también al conjunto de los creyentes y personas de buena voluntad a respetar el derecho internacional y hacerlo respetar por nuestros gobernantes, como también activar enérgicamente la diplomacia y el multilateralismo, así como las instituciones creadas para preservar y construir la paz. Así también utilizar el diálogo como método, camino e instrumento de paz.
“Nos comprometemos a no caer en la indiferencia ante esta situación y a no relegarla al olvido”.
Seguidamente recordaron las palabras del papa León XIV, que propone “desarmar los corazones del odio y construir la paz”.
“Debemos sostener con perseverancia la oración por la paz y constituirnos personalmente en artesanos de la paz en nuestros ambientes. Esto está en línea con la intención de oración que el Sumo Pontífice propone para este mes de marzo: “Desarmemos los corazones del odio, del rencor y de la indiferencia, para construir la paz. Dios nos ha creado para la comunión, no para la guerra; para la fraternidad, no para la destrucción”, remarcaron.
Las comunidades católicas propusieron que cada comunidad acabe la celebración de la eucaristía de este domingo, 8 de marzo, jornada internacional de los derechos de la mujer, saliendo cantando a un lugar adecuado para formar allí un círculo de la paz “tomándonos de las manos; después de un minuto de silencio orante, la comunidad rezará el padrenuestro y se retirará en la esperanza de que Jesucristo, el Príncipe de la Paz, concederá este preciado don a nuestra familia, la humanidad”.
Culminaron el comunicado con un mensaje de León XIV: “La paz no se construye ni con amenazas ni con armas, sino con un diálogo razonable y responsable”.
Por su parte, la Arquidiócesis de Asunción convocó a fieles y a la ciudadanía a unirse en oración por la paz ante la situación de violencia que afecta a Medio Oriente, con la ofensiva de Israel contra Irán.