En un contexto donde los espacios dedicados al arte contemporáneo en Paraguay todavía son limitados y muchas veces funcionan de manera aislada, Fundación Hangar apuesta por un modelo poco habitual en la escena local: la construcción de un sistema cultural articulado entre formación, producción, residencia, exhibición y circulación artística. La propuesta integra tres espacios con identidades propias: Casa Amarilla, La Cabina Galería y El Avión, que lejos de competir entre sí, funcionan como piezas complementarias dentro de una misma red creativa.
El proyecto, impulsado por David Ocampos, fue presentado oficialmente en el marco de la Noche de Galerías 2026 con la inauguración de La Cabina Galería y la muestra colectiva Cómplices, una exposición que reúne obras de Fernando Amengual, Leticia Casati, Marcela Dioverti y Nelson Martinesi bajo la curaduría de Fernando Moure.
Según explica Ocampos, la idea nació de una necesidad concreta detectada dentro de la escena artística paraguaya: generar más espacios que permitan “respirar arte y cultura en forma integral”, con formatos flexibles capaces de albergar exposiciones, talleres, charlas, ferias, encuentros y actividades interdisciplinarias. La intención es romper con la lógica rígida de la galería tradicional y construir ámbitos más abiertos, cotidianos y comunitarios.
La visión del proyecto también busca ampliar la manera en que el público se relaciona con las obras. En lugar de limitar la experiencia artística a salas formales o espacios institucionales, Fundación Hangar propone imaginar el arte dentro de contextos reales y cotidianos: una cocina, un patio, un quincho o un baño pueden convertirse en escenarios posibles para convivir con las piezas.
“La experiencia expográfica no debe quedarse solamente en el espacio prolijo y estructurado de una galería”, sostiene Ocampos, quien plantea una relación más orgánica entre obra, espectador y vida diaria.
TRES ESPACIOS, UNA MISMA VISIÓN. El sistema cultural diseñado por Fundación Hangar se estructura sobre funciones diferenciadas que dialogan permanentemente entre sí.
Casa Amarilla funciona como un espacio de convivencia, residencia y formación artística. Allí se desarrollan talleres semanales de pintura, grabado, dibujo y cerámica, además de charlas, encuentros y ferias. La dinámica busca generar intercambio entre artistas, estudiantes y público general en un entorno más informal y colaborativo.
La Cabina Galería, por su parte, opera como plataforma de exhibición y comercialización de obras, tanto de manera física como virtual. El objetivo es dar visibilidad a artistas emergentes o creadores con amplia trayectoria, pero todavía poco difundidos dentro del circuito nacional.
El Avión completa el triángulo creativo como un laboratorio destinado principalmente a la escultura y la experimentación con materiales como hierro, acero, bronce, madera y piedra. Allí se desarrollarán talleres y exposiciones vinculados a formatos de mediano y gran porte.
Más allá de las diferencias funcionales, los tres espacios comparten una misma línea conceptual: promover experiencias artísticas interdisciplinarias donde convivan artes visuales, música, gastronomía y literatura.
Esa mirada transversal también se refleja en los programas impulsados por Fundación Hangar. Tirí se enfoca en la formación de escultores; Pepó desarrolla residencias artísticas; La Caja documenta procesos y proyectos mediante producciones audiovisuales y publicaciones; mientras que Sunú se dedica a encuentros de músicos y compositores.
Para Ocampos, la documentación y el registro son fundamentales para fortalecer la memoria cultural paraguaya. En ese sentido, La Caja aparece como una herramienta estratégica para dejar testimonio del trabajo de los artistas que forman parte del ecosistema.
CÓMPLICES. La inauguración oficial de La Cabina Galería se realizó con la muestra colectiva Cómplices, una exposición concebida como una síntesis del espíritu comunitario que atraviesa toda la propuesta de Fundación Hangar.
La muestra reúne obras recientes de cuatro artistas de reconocida madurez dentro de la escena nacional, ya mencionados más arriba, quienes a través de la pintura figurativa contemporánea y la técnica al óleo, exploran con sus piezas temas vinculados al afecto, el ágape, la amistad y la experiencia compartida.
El subtítulo de la exposición Entre copas y pinceles: seis amigos, un mismo festín resume precisamente esa idea de encuentro que la fundación busca instalar como eje central de su proyecto cultural.
Ocampos explica que la temática curatorial surgió espontáneamente de reuniones, tertulias y conversaciones desarrolladas en Casa Amarilla. De alguna manera, la exposición funciona como una extensión natural de esos vínculos humanos y creativos que se fueron consolidando en el espacio.
La elección de los artistas también responde a una postura crítica respecto al funcionamiento del circuito artístico local. Fundación Hangar busca priorizar creadores con gran solvencia estética, conceptual y técnica, pero que todavía no alcanzaron suficiente visibilidad dentro de la ciudadanía.
RESIDENCIAS, COMUNIDAD Y PROYECCIÓN INTERNACIONAL. Uno de los aspectos más ambiciosos del proyecto es el desarrollo de residencias artísticas en Casa Amarilla y El Avión. Ambos espacios están preparados para recibir artistas paraguayos y extranjeros durante períodos de entre 15 y 60 días.
La iniciativa apunta a construir intercambios culturales sostenidos mediante alianzas con instituciones internacionales.
La lógica es generar reciprocidad: Por cada artista extranjero recibido, un artista paraguayo podría acceder posteriormente a una experiencia similar en el exterior.
Las residencias incluirán programas inmersivos con talleres, recorridos por ateliers, experiencias comunitarias y socialización con referentes de la escena local.
El objetivo no es solamente producir obra, sino también generar redes humanas y profesionales que permitan ampliar la circulación del arte paraguayo fuera del país
Sin embargo, sostener espacios culturales independientes en Paraguay sigue siendo un desafío complejo.
- “La experiencia expográfica no debe quedarse solamente en el espacio prolijo y estructurado de una galería”. David Ocampos, impulsor del proyecto.