De acuerdo con la concesionaria Motiva, responsable de la administración del Aeropuerto Internacional de Foz de Iguazú, Brasil, las complicaciones comenzaron el viernes con la cancelación de dos vuelos y se intensificaron el sábado, cuando otras 10 operaciones, entre despegues y aterrizajes, fueron suspendidas.
Además, tres aeronaves solo pudieron operar aprovechando breves intervalos en los que la intensidad del viento disminuyó lo suficiente para garantizar condiciones mínimas de seguridad.
Las ráfagas, que alcanzaron velocidades de entre 50 y 70 kilómetros por hora, también ocasionaron numerosos inconvenientes en distintos sectores de Foz.
La Defensa Civil reportó la caída de ramas y árboles en avenidas y calles de la ciudad, entre ellas Jules Rimet, JK, Moisés Lupion y João Câmara Filho, generando obstrucciones y riesgos para el tránsito.
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Cuadrillas de la empresa Vital, de la Secretaría Municipal de Medio Ambiente y de la compañía eléctrica Copel fueron desplegadas para retirar los árboles caídos, despejar las vías y restablecer el suministro eléctrico en los puntos afectados por el temporal.
Las autoridades brasileñas mantuvieron el estado de alerta durante el domingo ante los pronósticos de persistencia de los fuertes vientos emitidos por los organismos meteorológicos Simepar y Cegerd, mientras las operaciones aéreas continuaban sujetas a las condiciones climáticas.