25 sept 2026

Michelle, esposa de Jair Bolsonaro, se abre paso en la derecha brasileña

Vertiginoso. Casi sin hacer campaña es favorita a un escaño en Brasilia para las legislativas del 4 de octubre.

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Ascenso. Pese a que fue la sombra del ex presidente brasileño, hoy, brilla con luz propia para llegar al Senado.

EVARISTO SA/AFP

BRASILIA

Durante una caravana electoral en Brasilia, Michelle Bolsonaro recibe gritos desafiantes de un izquierdista y ella le devuelve una sonrisa: “Tú eres de Lula, yo soy de Jair Bolsonaro y con respeto todo sale bien”.

Candidata al Senado de Brasil, la esposa del ex presidente Bolsonaro se desmarca hasta en el tono de su hijastro y candidato presidencial Flávio Bolsonaro, embarcado en una agresiva campaña contra el mandatario Luiz Inácio Lula da Silva para las elecciones de octubre.

A sus 44 años, la ex primera dama se abre paso en la disputa en la derecha por el legado de su marido, hasta ahora líder del conservadurismo brasileño.

Y aunque no habla de sus aspiraciones futuras, se proyecta para las presidenciales de 2030. “Esta candidatura al Senado es apenas el principio: hoy Michelle es el mayor nombre político femenino de Brasil”, dice a la AFP su hermano y asesor Eduardo Torres.

Casi sin hacer campaña y tras haber sido hospitalizada brevemente esta semana por jaqueca, es favorita a un escaño por Brasilia en estas legislativas del 4 de octubre simultáneas a las presidenciales.

Para estas últimas apareció en la danza de nombres antes de que Jair Bolsonaro designara a su hijo. De obtener el escaño, será su primer cargo electivo tras liderar la rama femenina del Partido Liberal (PL) de su marido, preso en su casa por golpismo.

De vestir elegante y cabellos negros por encima del hombro, suele exhibir símbolos religiosos y su base política son las mujeres evangélicas, de gran peso electoral.

Protestante devota y cercana a pastores conservadores, “Michelle es una interlocutora clave” con las madres y amas de casa evangélicas, “más esquivas que los hombres al bolsonarismo”, explica Graziella Testa, politóloga de la Universidad Federal de Paraná.

CHOQUE CON FLÁVIO. Aunque apoya la candidatura de Flávio, empatado en encuestas con Lula, Michelle Bolsonaro lo acusó en junio de “faltarle al respeto” y tratarla “como si fuera idiota” durante una discusión política.

Su hijastro le pidió disculpas públicas y ella lo absolvió. Pero hasta ahora no participó en actos de campaña del senador: alega que está ocupada cuidando a su marido, de 71 años y salud frágil. En cambio, candidatos del interior peregrinan a Brasilia para filmar propagandas con ella.

La ex primera dama salió “fortalecida” y aunque “falta mucho” para 2030, “Michelle ya tiene un papel de liderazgo en la derecha”, dijo una fuente del PL a la AFP.

Recelosa de la prensa e hiperactiva en redes, Michelle Bolsonaro habla poco, al contrario que su marido, de verborragia explosiva.

Militante antiaborto, cree que el feminismo persigue los “objetivos dudosos de la agenda woke”, dijo en 2025.

“FAMILIA DISFUNCIONAL”. “Crecí en medio de traficantes, vi amigos morir” de adolescente, ha contado Michelle de Paula Firmo Reinaldo -su nombre de soltera-, nacida en 1982 en Ceilandia, Brasilia, una de las mayores barriadas de Brasil.

Se crió en una “familia disfuncional”, según ella, con varios parientes que acabaron presos.

Hija de un matrimonio interracial entre un chofer de autobús y una empleada doméstica, a sus 10 años vendía naranjas en un semáforo.

Trabajó de promotora de supermercado y secretaria de un legislador progresista.

Su despacho estaba pegado al de Jair Bolsonaro, entonces ignoto diputado. Él tenía 52 años, cuatro hijos y dos divorcios. Ella, 25 y era madre soltera de una niña.

Se casaron meses después de conocerse y Bolsonaro la contrató en su gabinete.

A pedido suyo, el ex presidente revirtió una vasectomía. Más tarde diría que su primera hija mujer vino por “flojera”.

Según el podcast “Michelle” del portal Uol, ella lo defendió: “Así es su estilo”.

AFP
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