El problema se presenta especialmente en los barrios Santa Lucía y San Isidro. Los vecinos se organizan incluso en horarios de madrugada, pagando a conductores de motocarros para que les provean del agua que se consigue en zonas aledañas.
“Ellos pagan para que le llenen los tamborcitos, ya que no sale ni una gota” en los barrios mencionados. En muchos casos, el costo llega a ser de G. 20.000 por tambor, un monto que muchas familias no pueden costear de manera habitual.
La situación se vuelve aún más preocupante atendiendo a las altas temperaturas de esta temporada. Los pobladores sostienen que esta necesidad por la que atraviesan es sobre todo por falta de respuestas por parte de la ESSAP, con la que han intentado dialogar formalmente.
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Irene Agüero, coordinadora de comisiones vecinales del Centro Municipal N° 2 Oñondivepa, dijo que los pobladores quieren contar con conexiones regulares, pero que la Essap no colabora. “Veníamos solicitando al presidente de la ESSAP eso justamente, para trabajar con ellos desde el mecanismo de las comisiones vecinales, pero no nos dan respuestas”, aseguró la representante vecinal en contacto con Última Hora.
Agüero resaltó que junto a las comisiones vecinales buscan desde hace años una solución legal y técnica, pero las múltiples notas y solicitudes de audiencia no dieron resultados. “Once años veníamos luchando ya para que no vivamos más así”, mencionó.
El pasado 4 de noviembre, representantes de la Essap indicaron a este diario que la falta de agua en la zona se debía a distintos factores. Una de las funcionarias negó que hubiera un problema generalizado e indicó que en aquella época se dedicaban a hacer “cortes masivos a usuarios que no pagan”.
Desde el Departamento de Comunicación, informaron que se recepcionó una nota formal por parte de los presidentes de comisiones vecinales del Centro Municipal N° 2, solicitando la conformación de una mesa de trabajo y la provisión de agua para los barrios internos de San Isidro, Santa Lucía, 8 de Diciembre y Sagrada Familia, en la zona baja de Viñas Cué.
“Es importante señalar que, en muchos casos, la baja presión o falta de agua en estas zonas responde a la proliferación de conexiones irregulares y desvíos clandestinos. La red existente fue diseñada para abastecer a una cantidad determinada de usuarios y, con las extensiones informales generadas por los propios pobladores, se produce una sobrecarga del sistema, pérdida de caudal y una afectación del abastecimiento general de agua potable”, explicaron.
Resaltaron por otro lado que una cuadrilla de asentamientos fue in situ a realizar un relevamiento con el objetivo de verificar la situación del servicio. Estos trabajos fueron confirmados por los vecinos, pero desde aquel momento alegan que ya no hubo presencia de la Essap por la zona.