El juez de Delitos Económicos Rodrigo Estigarribia será el encargado de evaluar si el encausado, quien ocupa un cargo de jefatura en la citada institución, puede o no salir en libertad. Está imputado por supuestos delitos de contrabando, cohecho pasivo y asociación criminal.
En el caso, se habían incautado de 21 kilos con 960 gramos de oro, en noviembre del año pasado, en el Aeropuerto Internacional Silvio Pettirossi. Según las autoridades, el cargamento estaría valuado en más tres millones de dólares en el exterior.
La diligencia será este viernes, a las 08:00, donde la defensa solicitará medidas menos gravosas a la prisión preventiva, con lo que requerirá el arresto domiciliario, probablemente con la utilización de la tobillera electrónica.
En la misma causa están procesados Fernando Antonio Peralta Zaván y Aquiles José Denis di Lascio, quienes presuntamente debían abordar el vuelo con destino a Panamá donde iban a llevar los lingotes de oro.
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La Fiscalía entiende que Gustavo Ismael Britos contaba con acceso a todas las zonas restringidas de la estación aérea, por lo que supuestamente, valiéndose de su cargo, logró burlar controles de seguridad para introducir los lingotes de oro que iban a ir a Centroamérica.
El fiscal Alejandro Cardozo será el representante del Ministerio Público que estará en la diligencia. Se presume que el agente se opondrá, teniendo en cuenta los hechos investigados.
La presentación se hizo ante el juzgado de Delitos Económicos, y será evaluado mañana por el juez Rodrigo Estigarribia, quien se reintegra después de unos días de vacaciones.
Los antecedentes indican que en el procedimiento que reportó la incautación de los lingotes de oro de 24 kilates, valuados en unos tres millones de dólares, cuando iban a ser enviados por encomienda a Panamá despertó varias aristas investigativas. Una de ellas pone al territorio paraguayo como una de las principales rutas de contrabando del metal precioso.
Esto, debido a informaciones importantes en la pesquisa que revelan que los 22 lingotes de oro no fueron extraídos de la zona de Paso Yobái, en el Guairá, como se sospechaba inicialmente, sino que habría ingresado al país en forma clandestina desde la Argentina o Bolivia para luego ser enviado al mencionado país de Centroamérica.