“Cuando era una niña, 7 años, abusaron de mí. Fue muy difícil ser abusada por tu propio papá. Hasta que mi hermano se dio cuenta y le contó a mi mamá, y lo segundo más terrible que le puede suceder a una niña es no creerle. Créanle, el niño siempre te va a decir la verdad”.
Este fue el testimonio de una víctima de abuso que luego de años logra salir adelante, pese a que de niña abusaron de ella y luego decidieron silenciar el hecho.
Los casos de abuso sexual en niños, niñas y adolescentes no cesan y la alarmante cifra de los últimos siete años dan cuenta de eso: 24.548 denuncias en ese periodo fueron atendidas por la Fiscalía.
Al respecto, la fiscala especializada en la Lucha contra la Explotación Sexual de Niños, Niñas y Adolescentes, Carina Sánchez, explica cómo impulsar las denuncias y evitar seguir cerrando los ojos.
“Fortalecer el compromiso colectivo para denunciar situaciones de abuso y explotación sexual requiere, principalmente, del trabajo sostenido en educación y sensibilización. No se trata únicamente de promover la denuncia”, manifesta.
Además, explica que también se debe brindar herramientas a la ciudadanía para identificar tempranamente este tipo de situaciones.
“La educación cumple un rol central”, resalta la agente, “ya que permite reconocer señales de alerta, comprender la gravedad de estos hechos y romper con patrones de normalización o silencio”.
Según la experta, el objetivo no solo es realizar las denuncias, sino también la de prevenir los hechos, “o, en su defecto, lograr su detección en el menor tiempo posible, reduciendo el número de víctimas”.
EN LA FAMILIA. Datos proveídos por el Ministerio de la Niñez y Adolescencia señala que el 87% de los casos ocurre en entornos de confianza y la fiscala Sánchez confirma que esa situación dificulta tanto la detección temprana como la intervención oportuna.
“Muchas víctimas no identifican de inmediato la situación como abuso y recién lo hacen cuando acceden a información en espacios educativos o externos”, advierte.
A esto se suma que, en algunos casos, miembros del propio entorno que conocen del hecho optan por no denunciar o incluso ocultarlo, “lo que permite la continuidad de la situación de violencia”, lamentó la agente.
Además, existen casos en que la víctima es retirada del entorno y los responsables procesados, pero puede pasar que se intente influir en la declaración del niño, niña o adolescente.
RECURSO INSUFICIENTE. “Si bien existen mecanismos institucionales de resguardo, estos aún enfrentan limitaciones en recursos y seguimiento, lo que en algunos casos genera brechas en la protección integral”, señala la fiscala.
En ese sentido, Sánchez advierte que esto puede derivar en situaciones de alta vulnerabilidad, especialmente en adolescentes, donde se observan consecuencias como embarazos tempranos.
“La prevención no radica únicamente en el aumento de las sanciones penales, sino principalmente en otros ámbitos, como la educación y la sensibilización”, explica.
La Unidad Especializada en la Lucha contra la Trata de Personas y la Explotación Sexual Infantil actualmente “continúa marcada por importantes desafíos, principalmente debido a la insuficiencia de recursos frente al aumento sostenido de causas investigadas”, sostiene Sánchez, pero afirma que los “esfuerzos son constantes para responder a las investigaciones”.
Menores marchan contra el abuso
En varios puntos del país, movimientos, organizaciones y hasta municipalidades organizaron marchas por el Día Nacional contra el Abuso y la Explotación Sexual infantil.
Se trata de miles de niños que salieron con sus familias a la calles con carteles y globos para dejar en claro que “Mi cuerpo, mi territorio, no se usa, ni se abusa” y “por una infancia libre de violencia”. También el Ministerio de la Niñez hizo el lanzamiento de la campaña con el lema “Escuchále, creéle y actuá”, donde hicieron un llamado a romper el silencio ante el abuso sexual infantil y no minimizar las señales que puedan dar los menores víctimas.