Viernes 24 /AGOSTO/2007 | Fuente: EFE
Wendy Thompson
“Los últimos seis meses han sido muy difíciles para mí y mi familia, y sé que también lo han sido para Colleen Shipman por lo que le pido disculpas por el miedo que le causé y la persecución de la prensa que también sufre”, dijo una emotiva Nowak, al finalizar una audiencia en un tribunal de Orlando, en el centro de Florida.
En la vista judicial, ambas rivales se vieron frente a frente por primera vez desde febrero pasado, cuando Nowak esperó a Shipman en el aeropuerto de Orlando disfrazada con una peluca y un impermeable.
Nowak, de 44 años, quien alcanzó notoriedad luego de viajar al espacio en una misión de prueba del transbordador Discovery, en julio de 2006, está acusada de intento de secuestro, intento de robo a la propiedad privada, y de agresión física por el presunto ataque con un nebulizador urticante a Shipman.
Según la Fiscalía, Nowak habría viajado sin detenerse, desde Houston (Texas) hasta Orlando, con el único objetivo de adelantarse al vuelo comercial en el que hacía la misma ruta, su oponente Shipman.
En la vista judicial, que duró unas cinco horas, se escuchó la solicitud de la ex astronauta de que el tribunal le permitiera quitarse el dispositivo electrónico del tobillo que vigila sus pasos y es una de las condiciones de su libertad bajo fianza.
Nowak, junto a sus abogados, también solicitó al juez Marc Lubet que no admita como prueba en su contra copias de la transcripción de un interrogatorio policial al que fue sometida inmediatamente después de su arresto.
El abogado Donald Lykkebak indicó que la entrevista, efectuada por el detective William C. Becton -quien también fue cuestionado unas cinco veces durante la vista del hoy-, violaría los derechos constitucionales de Nowak, tras alegar que el funcionario ignoró los requerimientos de tener un letrado de su cliente.
“No, nunca pidió un abogado”, afirmó Becton durante su testimonio.
Confrontado por Lykkebak, el detective Becton afirmó: “Ella solo quería conocer más información sobre Shipman, y negociar conmigo sus respuestas, pero yo no negocio”.
También hizo hincapié en la educación y el entrenamiento de Nowak.
“Una persona entrenada como piloto de combate, astronauta y capitana de la Fuerza Aérea debería tomar decisiones por su cuenta”, enfatizó el policía.
Sobre el grillete electrónico y las razones para que le permitan removerlo, Nowak, explicó nuevamente que, además de costoso, es un problema que le impide incluso ir de compras o hacer actividades con sus hijos, e interrumpe sus labores en la Fuerza Aérea de los Estados Unidos.
Shipman, quien vestía un traje sastre azul marino, similar al que llevaba su rival, pidió que el dispositivo electrónico no sea removido. “Absolutamente no”, dijo.
“Aún tengo miedo de ella, especialmente cuando estoy sola en casa”, dijo Shipman, quien reside cerca de las instalaciones de la NASA en el condado de Brevard, en Florida.
Admitió que viaja con frecuencia a Houston para verse con su novio, el astronauta William Oefelein, objeto de la pasión de Nowak y el supuesto causante del lío de faldas que ha transcendido a los tribunales.
Nowak, quien vive en Houston, tiene prohibido viajar al Brevard, donde reside Shipman, y al condado aledaño de Orange.
Durante la vista, los abogados de Nowak también solicitaron a Lubet que no admita como pruebas el interrogatorio, ni los objetos encontrados en el carro de la acusada durante la inspección policial que siguió a su arresto, al alegar que los mismos se obtuvieron violando los derechos constitucionales de la mujer.
Lubet dijo que daría a conocer su decisión sobre las solicitudes en una o dos semanas, mientras tanto Nowak deberá continuar usando el grillete electrónico que tanto le fastidia la vida. EFE