28 feb. 2024

Estrés

La prueba de medir la resistencia de las instituciones ha sido la constante en nuestra inacabada transición hacia la democracia.

Distintos personajes, partidos y movimientos han probado la fortaleza de la Constitución que en sus 31 años ha parado a fascistas, filibusteros y asesinos. Con ella también nos hemos deshecho de varios que creen que la democracia es igual que la dictadura solo que con elecciones más o menos fraudulentas o reales. Están los que creen que el poder del que les invisten los mandantes permite que hagan lo que quieran como en los regímenes autoritarios. Lo que se nos viene es otra gran prueba de estrés democrático.

Los nombramientos desatinados de ministros de Peña o Cartes son una prueba de tolerancia que los mismos corruptos verán cómo reacciona la gente. “Si les vale madre”, como dicen los mexicanos, irán avanzando. Si le oponen resistencia se frenarán y ajustarán sus actos a la democracia. El mensaje ahora es “vamos con los peores si nada pasa…”, avanzaremos sobre las instituciones para después vengarnos de la Constitución que frenó la reelección de Cartes en el 2017. Si se supera el estrés, podrían hasta intentar redactar una nueva Carta Magna que permita el retorno del ex mandatario significativamente corrupto a la presidencia de la República.

Todo dependerá primero de los propios colorados que esta semana han probado que no son parte de una “asociación de hombres libres”, cercenando la libertad de expresión de un seccionalero del norte que cuestionó al presidente de su partido, quien ordenó a un pusilánime e ilegal Tribunal de Conducta a expulsar a Soria. Si para los colorados esta práctica se inscribe en el ejercicio normal del poder avanzarán contra los demás. Este mismo tribunal se manifestó incapaz de sancionar a narcos, proxenetas y corruptos de toda laya, porque decía que no tenía capacidad de hacerlo; sin embargo, con Soria fueron implacables.

Comprarán a mansalva para liderar ambas cámaras. Amenazarán a aquellos que fueron administradores del actual gobierno, como Chase, quien tendría varias calaveras escondidas en su clóset. Dividirán a los opositores donde la dignidad es bastante escasa. Al “traidor” de Abdo –como ya lo adelantó el diputado cartista Harms– lo perseguirán de manera implacable, a pesar del asombro que produjo lo afirmado incluso entre sus compañeros de ruta. Probarán con Sandra Quiñónez en la Senad con la misma lógica. Si pasa será un triunfo que frenará todas las investigaciones en contra suya en la Fiscalía y de paso les serán dadas las gracias por los servicios prestados durante cinco años. Si EEUU admite su nombramiento al frente de la Secretaría Antidrogas se habrán esfumado definitivamente las posibilidades de extradición de Cartes acusado por ellos de significativamente corrupto. Otra prueba de estrés en camino.

Las provocaciones del comando que posa semanalmente con platos vacíos para simular la comilona que se viene son dignas de análisis. Apenas emerge alguna autoridad de Peña se convoca al politburó de los platos para indicar con claridad quién es el que manda de verdad.

El que quiere ser presidente del Senado, Ovelar, no puede firmar cheques por cuentas canceladas del Banco de Fomento, pero quiere ser el ordenador de gastos del Congreso. Otra prueba de estrés.

Si la ciudadanía normaliza estás movidas, nombramientos y actitudes no se merecerán ni la democracia y menos la libertad. Si se opone férreamente fortalecerá las instituciones y la democracia sale ganando. Se viene una pulseada dura entre quienes creen que el poder brinda patente de corso para hacer lo que se quiera y un país que sabe que el respeto a la norma, la decencia y las buenas costumbres espanta a los autoritarios y filibusteros.

Ya las líneas se han trazado. O capitulan o resisten los que tienen poder de representación con una sociedad que si no se moviliza en torno a estos temas acabará como el sapo en la olla con agua que aumenta su calor sin resistencia ni comprensión.

Otra nueva prueba de estrés vamos a vivir los paraguayos. Al principio solo aparenta ser una pelea entre ellos para acabar siendo capitulación o resistencia y lo que es igual: entre democracia y autoritarismo. Todos decidimos con nuestro silencio o apoyo la senda que tomaremos.

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