La Unión Europea decidió excluir a Brasil de la lista de países terceros autorizados a exportar carne al bloque europeo a partir de setiembre próximo, al considerar que no brinda garantías sanitarias suficientes respecto al uso de antibióticos en la producción ganadera.
La medida fue oficializada el martes pasado mediante la publicación de una lista validada por los países miembros de la UE, que incluye a naciones como Argentina, Colombia y México. Brasil, uno de los principales exportadores mundiales de carne, figura como ausente por no cumplir con los estándares comunitarios que limitan el uso abusivo de antimicrobianos en la ganadería.
Según las autoridades europeas, la lista podrá actualizarse “rápidamente” una vez que Brasil responda a las consultas de Bruselas y presente las garantías exigidas.
El abogado y experto en inversión extranjera Oscar Mersan De Gásperi analizó las implicancias de esta decisión para Paraguay y el Mercosur. Según el especialista, el episodio pone de manifiesto que las ventajas arancelarias previstas en el acuerdo UE-Mercosur están sujetas al cumplimiento estricto de las normas sanitarias, ambientales y de calidad europeas.
“La Unión Europea tiene sus exigencias sanitarias, que están expresamente establecidas en el acuerdo. Si bien prevé liberaciones arancelarias, todas las exigencias para el sector de las carnes y productos agroindustriales se mantienen según los estándares de la UE”, explicó Mersan al Diario Última Hora.
El experto señaló que aunque los productores brasileños sostienen que no utilizan antibióticos de manera abusiva, la UE afirma lo contrario. “Descubrir quién tiene la razón es un proceso largo y tedioso, pero entiendo que se debería subsanar esto en un corto plazo”, agregó.
Mersan descartó, por el momento, interpretar la medida como una decisión política para cerrar mercados. “Pensar de esa manera sería un poco iluso o negativo, ya que el principal interés de Europa es precisamente este tipo de productos”, indicó.
El especialista advirtió que el caso brasileño genera incertidumbre entre los productores del Mercosur, especialmente en Paraguay. Aunque el acuerdo de libre comercio sigue vigente y no se trata de una medida de salvaguarda ni de rescisión, sí representa un “bloqueo al producto” por incumplimiento de requisitos sanitarios.
“Hay que poner en la balanza todos los beneficios que trae el acuerdo –exoneraciones y cuotas de acceso– versus los altos niveles de exigencias que impone la Unión Europea a nivel ambiental, sanitario y otros aspectos”, señaló Mersan.
Agregó que muchos gremios productivos consideran que el acuerdo es interesante, pero “demasiado oneroso”, ya que exige inversiones elevadas para alcanzar los estándares europeos. “Con esto de Brasil se vuelve un poco incierto. Es como ‘estar con el Jesús en la boca’ para ver si de repente no cortan las importaciones”, graficó.
En ese sentido, recomendó a los sectores cárnico, agroindustrial y agrícola no depender exclusivamente del acuerdo con la UE: “Deben tenerlo en cuenta, pero no jugar todas sus fichas en él. Es mejor buscar otros mercados de la región donde paguen mejor y exijan menos”.
Mersan resumió que la situación actual refleja el temor generalizado de los sectores productivos del Mercosur: “Sí existe un acuerdo de libre comercio, pero sujeto a varias condiciones que pueden hacerlo inviable. Por encima de la mesa hay voluntad de transaccionar con libertad de aranceles, pero por detrás aparecen muchas limitaciones para un acceso real y conveniente de los productores del bloque”.
- 700 millones de consumidores abarca el acuerdo UE-Mercosur, casi el 25% del PIB mundial.