El vicepresidente ejecutivo del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), Jordan Schwartz, participó como invitado internacional en la conferencia sobre perspectivas económicas de Paraguay para 2026, donde presentó un análisis comparado sobre la evolución reciente de las economías de América Latina.
En su intervención, destacó la divergencia creciente en las trayectorias de inflación, los desafíos fiscales y la necesidad de impulsar reformas estructurales para elevar la productividad y atraer inversión.
Schwartz señaló que, mientras algunos países lograron alinear su inflación con las metas establecidas, otros aún enfrentan presiones persistentes. Este fenómeno se explica por las diferencias entre regímenes monetarios: los que operan con metas de inflación, frente a aquellos con monedas administradas o fijadas.
A esto se suma un contexto internacional de tasas de interés elevadas, tanto en Estados Unidos como en la eurozona, que mantiene restrictivas las condiciones financieras globales. Esta situación reduce la brecha nominal entre las tasas de política monetaria de la región y las de economías avanzadas, limitando la flexibilidad de los bancos centrales latinoamericanos.
Al analizar la situación fiscal, el representante del BID advirtió que la región continúa operando con niveles altos de deuda pública, en torno al 60% del PIB. La consolidación fiscal se ha estancado debido a tres factores principales: mayores costos del servicio de la deuda, impulsados por tasas globales elevadas; crecimiento económico débil, que reduce los ingresos fiscales; y déficits persistentes, que impiden estabilizar la deuda.
Schwartz mencionó que estas presiones son particularmente fuertes en países con alta inflación, donde las condiciones monetarias estrictas encarecen el financiamiento interno.
También puede leer: Reformas fortalecen la imagen del país como destino para inversión
En su exposición, el vicepresidente del BID destacó que la inversión extranjera directa (IED) ha mostrado un repunte notable en los últimos dos años, lo que evidencia un renovado interés en la región pese al contexto global. Sin embargo, este impulso es muy desigual, concentrado principalmente en economías grandes como México y Brasil, mientras que varias economías del sur muestran retrocesos.
Asimismo, señaló que la inversión en minerales críticos está aumentando y se encuentra nuevamente en niveles similares a los de 2014, con una diversificación creciente entre litio, cobre y otros metales estratégicos.
Schwartz dedicó una parte significativa de su presentación a las brechas de infraestructura en América Latina, subrayando que no solo persisten problemas de acceso, especialmente en zonas rurales, sino también notorias deficiencias en calidad, lo que incrementa los costos logísticos, reduce la competitividad y frena la productividad.
Cerrar estas brechas requerirá un esfuerzo sostenido y coordinado entre los gobiernos, los organismos multilaterales y el sector privado, en un contexto donde el espacio fiscal es limitado.
Le puede interesar: Las mejoras económicas no llegan al bolsillo de la gente
En sus conclusiones, el vicepresidente del BID sintetizó cinco ejes críticos para el desarrollo regional, como que el entorno global seguirá siendo restrictivo, con desinflación lenta y tasas elevadas; igualmente, el espacio fiscal es estrecho, lo que obliga a cuidar el gasto y priorizar la eficiencia.