El brasileño declaró vía telemática desde la prisión en Brasil, tras ser citado por el Tribunal de Sentencia.
Primero le interrogó la fiscala Verónica Valdez, luego la defensora del procesado, Gilvi Quiñónez, así como los jueces Adriana Planás, Yolanda Morel y Matías Garcete.
Marcus Vinicius estuvo acompañado de su abogada, que participó vía telemática. En su declaración, señaló que su empresa Ombú SA no trabajaba ni prestaba servicios con el Estado, sí con las empresas concesionarias. Dijo que era política de su firma.
Alegó que sí repararon un vehículo blindado de la Policía, en Pedro Juan Caballero, y fue sin costo, ya que también reparaban con los bomberos y las ambulancias, como política de su empresa, para bienestar de los habitantes. Aseguró que no necesitaron comprar nada, sino que solo fue mantenimiento.
También explicó que se reunió en el Ministerio del Interior, junto con el ministro Arnaldo Giuzzio y unas 20 personas más, para la reparación de un vehículo Dodge Ram, que tenía garantía, ya que su empresa era la que le había puesto el blindaje.
Por otro lado, negó que haya conversado sobre otro tema con Giuzzio, y que sí hicieron una demostración de los blindajes, pero solo para certificar la calidad de sus productos, debido a que Paraguay era el único de Latinoamérica que no tiene ninguna normativa al respecto.
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Después, señaló que durante la demostración estuvo gente de las Fuerzas Militares, de la Policía Nacional y de otras instituciones, y que solo hablaron de eso.
Reiteró que personalmente no había hecho ninguna oferta de parte de su empresa, que ellos, por política interna, no licitaban con el Estado.
Después, le consultaron sobre la camioneta que usó el procesado. Señaló que se encontraba de viaje en el Brasil cuando recibió la llamada del entonces ministro Arnaldo Giuzzio, quien le contó que estando de viaje de vacaciones, su vehículo tuvo problemas mecánicos.
Le consultó sobre el alquiler de un vehículo –dijo Vinicius– y le pasó con Gilberto Enciso, el gerente de su empresa, quien le respondió que no había vehículo disponible. Sin embargo, aclaró que su esposa, Giusaura Cabral, le prestó a Giuzzio su vehículo, una camioneta Kia Carnival, blindada.
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Dijo que la mujer no quiso cobrarle y que fue un préstamo, pero igual hicieron un contrato, que elaboró Enciso, según cree, ya que este se encargaba de estas cosas. No recordó nada sobre un pagaré que firmó Giuzzio.
Refirió que conocía a Lindomar Reges Furtado porque era su cliente para los blindados, pero no sabía si Giuzzio lo conocía o habló con él.
Esposa de Vinicius
Ya durante el interrogatorio de la defensa, Marcus Vinicius señaló que actualmente estaba en proceso de divorcio con su esposa, Giusaura Cabral, quien era coadministradora de la empresa en ese entonces y ahora está a su nombre.
Dijo que la empresa Ombú SA fue fundada por César Cabral y José Ortiz. Reveló que su esposa era accionista de Tabacalera del Este SA (Tabesa), junto con los Cabral, Cartes y Ortiz.
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Ante la consulta de si podía decir los nombres, dijo César, Dina Inés, Luis Fernando, Melinda, Fabián Cabral y los herederos de Fabián y Fabio Cabral. Señaló que otros accionistas eran el ex presidente Horacio Cartes, Karen Cartes y José Ortiz.
Por otro lado, la abogada se opuso a que la defensora le consultara sobre su tiempo de reclusión en el Brasil, específicamente, cuando el ex fiscal Osmar Legal se entrevistó con él en la prisión de ese país, ya que no estaba en lo previsto para el interrogatorio.
Marcus Vinicius cumple condena por asociación criminal y lavado de dinero en el Brasil, por más de 11 años. El juicio seguirá el 2 de julio.