Perdura en el tiempo la corriente de no mezclar la política con el fútbol; sin embargo, hay partidos cuya trascendencia va más allá de la pelota, como el que se vivirá este miércoles en el Mercedes-Benz Stadium de Atlanta a partir de las 16:00 (hora paraguaya).
Tras la inolvidable Mano de Dios de Diego Maradona, que eliminó a los Tres Leones en cuartos de final del Mundial de México 1986, y con las heridas marcadas por el conflicto bélico de 1982, Argentina e Inglaterra se enfrentarán en un duelo histórico en el que se definirá al contrincante de España, que se clasificó a la semifinal tras eliminar a Francia por dos goles.
Incluso, el DT de la Albiceleste, Lionel Scaloni, es uno de los que esfuerza en separar el pasado del presente en esta semifinal: “No busquemos otra cosa. Vamos a jugar contra una gran selección (...) es un partido de fútbol, punto”, había afirmado.
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En la misma línea se pronunció el martes el entrenador de Inglaterra, Thomas Tuchel: “Mi cuerpo técnico y yo no hablamos de los acontecimientos históricos. No hablamos de los momentos icónicos. El partido en sí ya es lo bastante icónico y la tensión es lo suficientemente grande”.
Aunque se quiera vender como un juego más, lo concreto es que la FIFA, el FBI, la policía de Atlanta y la de Miami, además de las delegaciones de seguridad de ambos países, han planificado una estrategia para desactivar cualquier foco de tensión, informó el medio argentino Clarín.
Este partido, considerado de “alto riesgo”, contará con un despliegue policial de aproximadamente 1.600 policías y se han establecido portones de accesos diferentes para el ingreso al estadio. Argentinos por la Puerta 4 y los ingleses por la Puerta 3.
Las Islas Malvinas representan la prohibición más estricta para este encuentro épico: los aficionados no podrán ingresar al estadio con camisetas, banderas o cualquier elemento sobre el archipiélago, cuya soberanía argentina es demandada desde 1833, año de la ocupación de Reino Unido.
Tampoco se permitirá el ingreso de símbolos religiosos ni mensajes provocativos, políticos o raciales.
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Igualmente, dentro del estadio no existirá separación física entre las parcialidades y los cantos en la tribuna serán difíciles de controlar, admitió
la ministra de Seguridad Nacional, Alejandra Monteoliva.
“No se puede prohibir un canto ni taparle la boca a la gente. Pero las banderas no van a poder entrar. Ni camisetas. Se tendrán que cambiar la camiseta o dejar la camiseta afuera. Eso es lo que se ha establecido para estos dos ingresos”, explicó a Clarín.
Messi frente a Inglaterra por primera vez
El choque en el Mercedes-Benz Stadium de Atlanta también es especial porque pondrá por primera vez a Lionel Messi, a sus 39 años, frente a Inglaterra.
“Jugué contra todos menos contra Inglaterra y es especial porque es una selección grande, más en una semifinal de un Mundial”, dijo Messi.
Para alimentar los guiños al 86, La Pulga saltará a la cancha con la emblemática indumentaria azul oscura, un presagio argentino que no sobra para que el siguiente destino sea la final del domingo en el MetLife Stadium, a las afueras de Nueva York, y no el partido por el tercer puesto del sábado en Miami.
El rosarino llega como máximo goleador del torneo, igualado con Kylian Mbappé con ocho tantos, un rendimiento que no ha sido suficiente para que Argentina avance sin sufrir, pues en las eliminaciones directas apenas superó en la prórroga a Cabo Verde y Suiza y remontó de forma agónica a Egipto.
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Del otro lado aparece una Inglaterra más efectiva que brillante, impulsada por arrebatos de Harry Kane y Jude Bellingham, que han marcado doce de los trece goles ingleses y sostienen la ilusión de alcanzar la primera final mundialista desde su única estrella de 1966.
“Son dos grandes jugadores, de los mejores del mundo, que a cualquier entrenador le gustaría tener. Intentaremos neutralizarlos con nuestras armas”, dijo Scaloni.
El propio Kane se refirió a lo que representa enfrentar a Messi, considerado por muchos el mejor de la historia. “Sabemos lo que ha hecho en el fútbol”, pero “el partido es contra Argentina, no contra Lionel Messi”, apuntó el delantero del Bayern Munich.
Fuente: Redacción ÚH y AFP