El 17/03/25 había escrito en estas mismas columnas un artículo titulado “El Nuevo Orden Monetario Internacional”. En ese material explicaba cómo EEUU, a partir del nuevo mandato de Trump, iba a rediseñar el orden monetario internacional y corregir sus desequilibrios económicos acumulados en los últimos 50 años, sobre todo en su balanza comercial y en su balanza de cuenta corriente. Bessent, su flamante secretario del Tesoro, era uno de los pocos que comenzaron a hablar de este tema, sigilosamente al inicio, en una exposición cerrada en el evento denominado “Grant Conference”, en octubre/24. No obstante, el que formuló la estrategia fue S. Miran del mercado financiero, nombrado presidente del Consejo de Asesores Económicos de Trump. Preocupado por los persistentes movimientos comerciales deficitarios de EEUU y por la balanza de pagos, Miran escribió un paper de 40 páginas del nuevo orden del comercio global. El plan culmina con un nuevo orden monetario o Acuerdo de Mar-a-Lago –porque es allí donde Miran, Trump y Bessent diseñaron lo que debe ser el mundo–. Este reset económico de Trump tiene hoy consecuencias en todo el planeta, con objetivos de seguridad nacional, monetarios, de comercio exterior, laborales, industriales y de reequilibrios externos. Trump se dispuso a desvalorizar deliberadamente su moneda para hacer más competitivo a su país, vender más al exterior y comprar menos del mundo, incluso con sus barreras proteccionistas –recuerden el día de la liberación 02/04/25– mitigando sus déficits externos, protegiendo su industria nacional y dependiendo menos del Asia.
Hoy el Paraguay tiene su nuevo orden monetario nacional. Baja inflación, elevadas tasas y superapreciación del guaraní. Cuando escribía lo de los EEUU, el 17/03/25, y nadie me creía, el dólar en Paraguay estaba subiendo –llegando a G. 8.000 en abril/25– confirmando mis previsiones del 12/24. En el artículo de 03/25, el nuevo pronóstico con mi análisis del “new MAGA” era que esperásemos lo inverso, una valorización del guaraní (caída del USD) para el 2° semestre/25, como ocurrió y sigue hasta hoy. Trump impuso barreras arancelarias, creó tensiones comerciales, entró en guerra con Irán generando incertidumbre y subiendo los combustibles, efecto búmeran en costos internos encareciendo insumos importados con sus barreras, controló tasas de interés de la FED amenazándola y redujo la atracción al capital extranjero para buscar rentabilidad en EEUU. Todas estas turbulencias hicieron que el dólar se debilitara en el mundo.
Mientras tanto en Paraguay, la política económica sumó errores para agrandar el fenómeno. Peña y CFV, quienes le mintieron al FMI en su déficit fiscal real con gastos extrapresupuestarios de remedios y obras, mantuvieron su previsión de un dólar a G. 7.800 de su PGN/26, errando grande cuando la divisa se vino abajo. Entonces, el primero declaró “economía de guerra” al desplomarse sus recaudaciones en el primer trimestre/26, y renunció. El dólar a la baja destruyó cuentas fiscales y al mismo ministro. El Gobierno deficitario se endeuda aún más con bonos soberanos en guaraníes para compensar sus ingresos disminuidos, y esto trajo más dólares valorizando más el guaraní haciendo del país una nación cara para el extranjero; considerando lo que vale el dólar hasta la maquila comienza a perder competitividad, suben sus costos y bajan sus ingresos en guaraníes. Qué tal.
El BCP que inyectó dólares al mercado en el 2025 ayudando a valorizar la moneda nacional para controlar la inflación, no hizo ni está dispuesto a hacer la inversa para evitar fluctuaciones extremas a la baja (como sí lo hizo cuando hubo lo mismo a la alza) destruyendo a los exportadores de materias primas, industriales para el mercado externo, ganaderos, emprendedores inmobiliarios, etc. Sin embargo, la tasa en guaraníes para el carry trade al alza satisfizo el apetito de riesgo de los especuladores internacionales (y nacionales con información privilegiada) quienes están obteniendo más del 35% en un año. Y el Gobierno –que refuerza el nuevo orden monetario nacional y que va a emitir más bonos soberanos en guaraníes– hará que los bonistas internacionales con sus divisas que los cambian por guaraníes inunden aún más con dólares el mercado, valorizando aún más la moneda nacional.
Finalmente, más “carry trade” (apetito de asumir riesgos para ganar mucho en guaraníes en Paraguay) y menos “flight to quality” (poca atractividad para llevar dólares y ganar menos en EEUU por tasas conservadoras e incertidumbre global) nos están liquidando. Mientras peor esté el Gobierno –gastando y malgastando más de lo que recauda (que, además, disminuye por el mismo tipo de cambio/TC que castiga impuestos de importaciones)– más deuda emite; repito, empeorando la baja del dólar y los ingresos en guaraníes de exportadores. La buena noticia es que el nuevo orden monetario nacional sube el PIB en dólares, que puede llegar este año por el TC a superar los USD 65.000 millones para alegría del “Paraguay gigante que crece sin parar”. Saludos cordiales.