02 nov 2026

¿Qué es la ultraderecha?

El término «ultraderecha» engloba diversas corrientes: Líderes, partidos, movimientos sociales y figuras que influyen en la opinión pública. Entre sus exponentes europeos suelen citarse Vox, en España; Alternativa para Alemania; Reform UK, en el Reino Unido; Agrupación Nacional, de Marine Le Pen, en Francia; y Fratelli d’Italia, liderado por Giorgia Meloni. En América destacan Javier Milei y La Libertad Avanza; Donald Trump y el movimiento MAGA; José Antonio Kast, en Chile; Abelardo de la Espriella, en Colombia; y la familia Bolsonaro, en Brasil.

Aunque forman un entramado complejo, estas corrientes comparten ciertos postulados. Entre ellos sobresale un nacionalismo xenófobo articulado contra personas, valores e ideas percibidos como amenazas para la cultura y el espacio vital de su comunidad. En Europa y Estados Unidos suele vincularse con una identidad racial supremacista blanca. La defensa de una nación asediada se apoya, además, en la reivindicación de lo «tradicional» y de un supuesto «pasado armonioso», anterior a la igualdad de género –descalificada como «ideología de género»– la sociedad multicultural y la diversidad sexual. Estos avances se convierten en blancos de la lucha «anti-woke». En América Latina, quienes promueven el género, la diversidad y la interculturalidad son etiquetados como «agentes del globalismo» e incluso como encarnaciones del supuesto «enemigo interno».

La guerra cultural es clave para la ultraderecha porque le permite impulsar otro pilar de su propuesta: el neoliberalismo económico o sus variantes más radicales, como el libertarismo y el anarcocapitalismo. El rescate de lo tradicional funciona como complemento moral del laissez-faire. El mercado organiza la distribución de bienes y servicios, pero no ofrece un horizonte normativo sobre los fines de la sociedad más allá de maximizar beneficios y reducir costos. Por eso, esta nueva derecha busca en los valores tradicionales –Dios, patria y familia– elementos orientadores de la conducta individual.

Sin embargo, en el contexto del capitalismo postindustrial actual, el retorno a la sociedad de mercado no se compadece realmente con la idea de priorizar la libre competencia entre agentes económicos de tamaño similar. Se asocia, más bien, con la desregulación y la reducción de impuestos en beneficio de grandes oligopolios tecnológicos, energéticos, farmacéuticos y armamentísticos, entre otros. También implica reducir el Estado y debilitar progresivamente el Estado social de derecho. Aunque sus promotores suelen evitar atacar ciertos componentes populares del Estado de bienestar, como los sistemas de jubilación y pensión, los recortan cuando las condiciones políticas lo permiten.

Ante esta muy resumida esquematización de la ultraderecha global, la cuestión que se plantea es cuáles son las posibles respuestas políticas a la ultraderecha. Difícil de decir a ciencia cierta, pero ciertamente tiene que ver con la claudicación de las derechas tradicional y las alianzas en la izquierda. ¿Cómo pueden los partidos de centro y centro derecha evitar la sangría de sus bases electorales por parte de los ultras? Se ve difícil que estos partidos conservadores tradicionales mantener mayorías y no transar con la derecha más radical. En España, por ejemplo, si el Partido Popular no obtiene mayoría propia el 29 de noviembre, podría depender de una alianza con Vox para lograr la investidura. Por otro lado, en la izquierda, aunque el auge ultra ha reavivado la idea de los frentes antifascistas, las alianzas entre la izquierda radical y la moderada siguen siendo difíciles. Francia ilustra este dilema con mucha claridad. El surgimiento de La Francia Insumisa desafía de manera contundente el dilema de qué harán los socialistas y liberales progresistas sin en 2027, en la segunda vuelta presidencial los dos contendores finales son la ultraderecha de Le Pen y la izquierda radical de La Francia Insumisa, liderada por Jean- Luc Mélenchon.

  • “Sobresale nacionalismo xenófobo articulado contra personas, valores e ideas percibidos como amenazas a cultura y espacio vital (...)”.
Politólogo. Investigador independiente asociado al programa Flacso-Paraguay, ciudadano convencional constituyente.
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