Durante una homilía celebrada en la parroquia Santuario Nuestra Señora del Rosario de Luque, el monseñor Gabriel Escobar Ayala brindó unas palabras sobre el crimen sucedido en Lambaré, en el que perdió la vida la joven de 22 años Deisy Paola Giménez, quien fue asesinada a tiros en Lambaré. El principal sospechoso es su ex pareja Aldo Duarte, que contaba con una orden de restricción hacia la joven, y ya está detenido e imputado.
“Recientemente lo que sucedió en la ciudad de Lambaré con esta señorita de nada más de 22 años, la señorita Deisy Paola que tenía todo un futuro por delante y fue truncado por una persona que seguramente no estaba en sus cabales normales porque uno que está en sus cabales nunca haría daño a nadie y la mata a balazos eso es algo grabe que no puede quedar así, ¿Qué seguridad damos a nuestra gente”, lamentó.
En otro punto, emitió un fuerte mensaje hacia las autoridades cuestionando duramente las prioridades políticas y el desempeño institucional ante casos que contaban con medidas de protección previas.
“Y nos preguntamos de qué sirve pintar todo un país de tal color u otro mientras en nuestras calles, barrios, ciudades y país contamos con inseguridad y muerte. ¿Quién tiene que brindarnos esta ansiada seguridad? ¿Quién se hace responsable de la muerte de Deisy Paola? ¿Nuestras instituciones públicas dónde estaban? Porque no cumplieron con su función de brindar dicha seguridad a tal persona, sabiendo que ya había una prescripción de que tal persona que la mató no podía acercarse a ella”, manifestó.
Seguidamente, resaltó la inoperancia de dichas instituciones, mientras muchos ciudadanos sufren por el olvido de las autoridades.
“En este sentido, nuestras instituciones públicas han fallado con ella y están aplazadas. Deben trabajar en conjunto la Fiscalía, el Juzgado y la Policía Nacional. Ante esta realidad, el Evangelio nos pregunta: ¿Qué clase de fiesta estamos construyendo como sociedad si tantos hermanos nuestros no pueden sentarse a la mesa y son excluidos? No podemos celebrar plenamente la fe mientras cerramos los ojos ante el sufrimiento de los demás”, remarcó.
“Menos discursos vacíos”
Además, el prelado indicó que el país requiere más compromiso y “menos discursos vacíos”.
“Nuestro país necesita menos indiferencia y más compromiso; menos discursos vacíos y más acciones concretas; menos divisiones y más voluntad de encontrarnos. No se trata de que la Iglesia sustituya las responsabilidades del Estado ni de que la solidaridad de los ciudadanos justifique la ausencia de políticas públicas, sino de que cada institución asuma la parte que le corresponde para que nadie quede abandonado”, aseveró.
El obispo además recordó las dificultades económicas y sociales que atraviesan diversos sectores del país.
“Nuestro pueblo conoce el valor de compartir la ronda del tereré, el encuentro familiar, la solidaridad entre vecinos, la olla popular cuando falta el pan, la mano tendida al que está pasando necesidad. Son gestos sencillos que expresan algo profundo de nuestra identidad: nadie debería enfrentar solo sus dificultades. Sin embargo, también conocemos las heridas de nuestra sociedad. Hay personas que buscan trabajo sin encontrarlo, campesinos que luchan por una vida digna, pueblos indígenas que reclaman el respeto de sus derechos y jóvenes que sueñan con un futuro mejor, pero sienten que las oportunidades no llegan para todos”, detalló.
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Finalmente, concluyó que “la solidaridad no puede limitarse a una campaña ocasional ni la caridad puede convertirse en una excusa para desentendernos de las causas de la pobreza”. “Necesitamos corazones generosos, sí, pero también una sociedad comprometida con el bien común; comunidades que acompañen a los más vulnerables e instituciones que trabajen con honestidad, transparencia y responsabilidad”, indicó.
La vida de Deisy Paola fue apagada en la noche del jueves, cuando fue emboscada por su ex pareja mientras caminaba sobre la calle Ybyra Pytã del barrio Santa Lucía, de Lambaré.
La joven se dio cuenta de que su ex pareja la estaba esperando con su vehículo en una esquina y comenzó a correr al percatarse de que era el hombre y a pedir auxilio desesperadamente, pero no logró huir del hombre, que bajó del auto y la atacó con saña.
El principal sospechoso por su feminicidio es Aldo Duarte, a quien lo había denunciado por violencia familiar el 18 de setiembre pasado y contaba con orden de alejamiento, la cual no cumplió. El sospechoso ya está en el Centro Nacional de Prevenidos, ex Tacumbú, con prisión preventiva. Fue imputado por feminicidio y homicidio doloso.