31 oct 2026

El actual ciclo de convergencia opositora

Mientras el Partido Colorado reordena sus filas, define las fronteras de sus facciones y las candidaturas para las internas de 2027 y las elecciones generales de 2028, la danza de definiciones también alcanza a la oposición. El PLRA convocó a una mesa de diálogo opositora para el 28 de octubre, la senadora Yolanda Paredes lanzó su precandidatura admitiendo que la oposición tiene “que tener una sola candidatura para el 2028”, y el PLRA, Cruzada Nacional, Yo Creo y Kattya González reclaman encabezar la fórmula. Dada esta circunstancia, vuelve a asomar una pregunta conocida: ¿Llegará la oposición unida a 2028?

Para responder, se puede observar la historia electoral desde 1993, que no da certezas, pero ofrece una pista. La oposición no colorada (es decir, sin contar a Unace, que fue una facción separada de la ANR en los años 2000) tuvo ciclos; se dividió y se juntó por turnos, recordando, de alguna manera, a la película Memento. En esta gran película de Christopher Nolan, el protagonista no podía formar recuerdos nuevos, por lo que se orientaba mediante fotos, notas y tatuajes. Cada paso dependía de lo último que alcanzaba a anotar. En ese sentido, la oposición camina de un modo similar. Aprende, sobre todo, de la última elección general en la que le tocó actuar.

En 1993 Laino y Caballero Vargas compitieron separados y fragmentaron el voto opositor. No funcionó. En la siguiente, de 1998, la oposición convergió en una alianza, detrás de Laino-Filizzola, pero tampoco fue suficiente. Luego siguió una nueva fragmentación en 2003, cuando Franco y Fadul compitieron con sus propias chapas. Tras una nueva derrota, en 2008 la dupla Lugo-Franco sumó a casi todo el espectro no colorado y esta vez la oposición ganó las elecciones. Pero la unidad estalló por los aires con el juicio político de 2012 y derivó en una nueva fractura.

En 2013, Alegre-Filizzola no pudo sumar a las dos candidaturas progresistas que le siguieron y el frente opositor quedó fragmentado detrás de la ANR. En 2018, sin embargo, las fuerzas opositoras convergieron detrás de Alegre-Rubin e hicieron una dupla más competitiva, aunque hubo una nueva derrota. Y en 2023, Alegre y Payo Cubas no pudieron unirse y se volvió a perder una elección.

Cabe señalar que, si bien la unidad opositora no asegura una victoria frente a la ANR, también puede verse que la fragmentación tiende a generar derrotas más aplastantes, así como la sensación de oportunidades perdidas.

¿En qué parte del ciclo están hoy las fuerzas opositoras? Las señales indican que están en una fase de convergencia. En las municipales, la oposición casi duplicó las alianzas inscriptas, de 110 a 214, y ganó Asunción detrás de Soledad Núñez, una candidata sin partido, después de haber perdido dividida en 2021. En Ciudad del Este, el PLRA bajó a su candidata para apoyar a Yo Creo, que ganó con 73%. La marca liberal, además, pesa menos, lo cual puede facilitar la unidad. Con lista propia, el PLRA pasó de 62 intendencias en 2021 a 34 en 2026, y referentes importantes como Estigarribia y Buzarquis sostienen que nadie le gana solo a la ANR, aunque el segundo sugiere ir directamente a una alianza con el emergente Miguel Prieto. Este último encabeza varios estudios de opinión (tempranos, es cierto) para 2028. Y el debate ya pasó a la metodología; algunos partidos prefieren internas, otros sectores quieren definir una alianza de forma directa y otros prefieren definir la chapa por encuestas.

El ciclo de aprendizaje entre fragmentación y unidad no es una ley. La elección se define en una sola vuelta, lo que obliga a coordinar antes de votar y en esa pulseada pueden verse varios líderes, con Prieto ofreciendo la vicepresidencia a un liberal, parte del PLRA reclamando el primer lugar y otros sectores proponiendo ceder la chapa a Prieto. La historia muestra, además, que unirse para competir resultó más fácil que mantenerse unidos para gobernar. Memento termina revelando que el protagonista también elige qué anota. Si la oposición solo anota el resultado de la última elección, la derrota de 2023, quizás llegue unida a 2028. Ahora bien, si anota también lo que pasó entre 2008 y 2012, tal vez llegue unida y en mejores condiciones de gobernar.

La oposición

Director Ejecutivo de la UFAMEP (Unión de Facultades de Medicina Privadas del Paraguay)
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