Reconocido por las Naciones Unidas como un derecho humano, el acceso al agua y al saneamiento son fundamentales para garantizar la salud, la dignidad y la prosperidad de las comunidades. Pese a esto, todavía hoy millones de personas en el mundo subsisten sin agua cuya condición es crítica debido no solamente a la escasez, sino también a la forma en que se gestiona. En Paraguay, la situación, considerando nuestro potencial hídrico, es preocupante en función del porcentaje de la población que no accede al agua potable.
Un dato, hecho público en el 7° Foro Nacional de Agua y Saneamiento, señala que el 30% de la población paraguaya no accede a agua potable, en la activida. Este encuentro fue impulsado por Hábitat para la Humanidad Paraguay, el Observatorio Ciudadano de Agua Potable, Saneamiento e Higiene y el apoyo de Unicef y develó que persisten brechas: Solo 67,52% reciben agua con desinfección, 16,02% acceden a alcantarillado sanitario y el 10,61% tienen tratamiento de efluentes.
Otra información preocupante que surgió del Foro indicaba que el 11% de las escuelas públicas y subvencionadas no tienen acceso a fuentes mejoradas de agua –lo que equivale a unas 855 instituciones donde estudian cerca de 196.650 alumnos–, mientras que una de cada cuatro presenta problemas de escasez o potabilidad.
Usos y gobernabilidad del agua en Paraguay, un documento del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) de hace dos décadas ya advertía de la situación crítica, no solo no por la escasez, sino por la forma en que se la gestiona. Esto es muy importante por la relación que hay entre el acceso al agua y saneamiento, con el desarrollo humano y esto se hace visible en el acceso de la población a los servicios de agua potable y saneamiento básico.
La situación de crisis a la que se ha llegado no ha sido gratuita ni una cuestión fortuita. Como señala un estudio de la Unesco: En el último siglo, a nivel global, el agua retirada de ríos, acuíferos y otras fuentes aumentó nueve veces, el uso por persona se duplicó y la población se multiplicó por tres. Así también, se debe tener en cuenta la pérdida de agua potable en la distribución pública, el uso racional en el uso doméstico e industrial y, además, en el caso de las industrias, el uso del agua subterránea que es libre y sin control.
En enero de este año, desde la Empresa de Servicios Sanitarios del Paraguay (Essap) informaban que, el 70% del agua que se pierde es debido a los caños rotos, sobre todo porque las cañerías de la empresa del agua están ya obsoletas mientras que el resto de la pérdida de agua se da por las conexiones clandestinas.
El documento del PNUD advertía ya sobre el uso del agua subterránea, que se gestionaba con una visión a corto plazo, no sostenible en el tiempo, lo que provoca incertidumbre sobre la sostenibilidad. Se resalta el hecho de la falta de planificación en cuanto al manejo del agua subterránea. Lamentablemente, algunas de las advertencias no fueron oídas, pues se había alertado de la potencial contaminación del Acuífero Patiño (Departamento Central y parte de Paraguarí), objeto de contaminación de origen industrial y urbano, y que también ya entonces presentaba niveles preocupantes de sobreexplotación. Asimismo, ya entonces se había comenzado a detectar altos niveles de contaminación de diversas fuentes, resaltándose la de origen industrial y urbana. Hoy sabemos que tan preciado recurso está comprometido. No olvidemos el dato de que en Asunción hay 180 estaciones de servicio, vale decir, una estación de servicio por cada 650 m2, situación que es descrita como “anarquía total”.
En 2018, un estudio del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt) señalaba que de los 90 pozos estudiados en el área del acuífero Patiño, el 44% revelaban la presencia del líquido inflamable, relacionado con los derrames de combustible o tanques no sellados de las estaciones de servicio.
Se deben redoblar los esfuerzos para proteger nuestros recursos y no olvidar que el acceso al agua es un derecho, que permite a la población tener una vida digna, saludable y con posibilidades de desarrollo.