El diputado liberal Carlos María López presentó un proyecto que fue para declarar el 12 de agosto como Día del Duelo Nacional, en homenaje a las víctimas de la batalla de Piribebuy.
“Después de lo dicho por el presidente de la República Federativa del Brasil, nos viene como anillo al dedo este proyecto. La presente iniciativa tiene por finalidad rendir un homenaje permanente a la memoria de las víctimas de uno de los acontecimientos más dolorosos de la historia nacional”, afirmó.
“La tragedia de Piribebuy constituye un episodio profundo, significativo, histórico, humano para la nación paraguaya. La destrucción de la ciudad, el incendio del Hospital de Sangre y las numerosas pérdidas humanas representan un símbolo de sacrificio del pueblo paraguayo durante uno de los periodos más difíciles de nuestra historia. La declaración de Día del Luto Nacional permitirá fortalecer la memoria histórica, promover el respeto a quienes entregaron sus vidas en la defensa de la soberanía nacional y fomentar en las nuevas generaciones el conocimiento de los hechos que marcaron el devenir de la República”, indicó.
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Asimismo, señaló que servirá para que las instituciones educativas, culturales y públicas desarrollen actividades de reflexión, investigación y difusión sobre los acontecimientos ocurridos en ese momento. Agregó que realmente “el pueblo paraguayo entienda de que la Guerra de la Triple Alianza la forjaron nuestros conciudadanos a favor de la patria”.
Piribebuy fue el escenario de uno de los episodios más sangrientos de la Guerra de la Triple Alianza. Un contingente paraguayo de apenas 1.600 defensores, compuesto mayoritariamente por mujeres, ancianos, heridos y niños armados con piedras y botellas, resistió heroicamente durante horas el asalto de un ejército aliado de 20.000 soldados fuertemente armados.
Tras la muerte en combate del general brasileño Juan Manuel Mena Barreto, el comandante invasor, el Conde d’Eu, desató una feroz represalia: ordenó degollar al jefe paraguayo, el teniente coronel Pedro Pablo Caballero, ejecutó a los prisioneros y mandó tapiar e incendiar el Hospital de Sangre, donde murieron quemados vivos más de 600 heridos y el personal médico, convirtiendo la batalla en una de las peores masacres de la historia americana.
El proyecto fue aprobado este martes en la Cámara de Diputados.