El domingo volvió a tener al Anfiteatro José Asunción Flores como protagonista con la segunda jornada del Pilsen Reciclarte. Desde las 15:00, el público comenzó a instalarse en el predio para disfrutar de una programación que se extendió hasta la madruagda y que tuvo como protagonistas a artistas nacionales e internacionales.
La música comenzó a sonar a las 15:25 con Cielo Ámbar, dando paso a Avakuete, a las 16:15, y a la argentina Zoe Gotusso, a las 17:05. Entrada la tarde llegó el turno de El Zar, seguido por Néstor Lo y Los Caminantes, Villagrán Bolaños y la banda argentina Conociendo Rusia, antes de los grandes números de la noche.
La jornada tuvo además momentos especiales de la escena nacional y encuentros entre artistas que hicieron que el escenario del Reciclarte se transformara, una vez más, en un lugar de cruces musicales.
Néstor Lo y Los Caminantes, con sello paraguayo
Uno de los momentos de fuerte presencia nacional estuvo a cargo de Néstor Lo y Los Caminantes, una propuesta integrada por 14 músicos y 10 bailarines folclóricos, que llevó al escenario una puesta cargada de elementos de la cultura paraguaya.
La presentación contó con invitados como Juan Cancio Barreto y Miguel Narváez, de Purahei Soul, además de bailarines, botelleras, ponchos y una puesta que incorporó zancos y la presencia de los verdaderos guaycurúes.
La música paraguaya tuvo así un espacio destacado dentro de una programación que reunió a artistas de distintos estilos y generaciones.
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Villagrán y Conociendo Rusia prepararon el camino
Más tarde, el grupo nacional Villagrán puso su cuota de energía y voltaje sobre el escenario. Durante su presentación, su vocalista bajó del escenario y continuó cantando entre el público, generando uno de los momentos de mayor cercanía de la jornada.
Después llegó Conociendo Rusia, la banda argentina liderada por Mateo Sujatovich, que llevó su propuesta de pop-rock en español al Anfiteatro y preparó el terreno para la llegada de Fito Páez.
Con el público cada vez más numeroso, el escenario quedó listo para uno de los shows más esperados de la segunda jornada.
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Fito Páez, una noche para cantar, recordar y escuchar
Después de una jornada que fue creciendo en intensidad, llegó el momento de Fito Páez.
Vestido completamente de blanco, el músico argentino apareció ante un Anfiteatro José Asunción Flores abarrotado. El comienzo fue con El amor después del amor, seguido por Lo que el viento nunca se llevó, 11 y 6 y Sale el sol.
“Muy buenas noches, República del Paraguay. Muy buenas noches, San Bernardino. Cuántos recuerdos aquí, a la vera del Ypacaraí. Bueno, tenemos esa luna llena estrellada ahí maravillosa y a Marina Vittar en la voz”, expresó Páez desde el escenario.
En medio del entusiasmo del público, comenzaron los tradicionales cánticos de “olé, olé, olé, olé, Fito, Fito”.
“¡Salud! Ahórren energía, la van a necesitar”, respondió el músico, antes de tomar la posta frente al piano y continuar con Al lado del camino.
Luego llegó Un vestido y un amor, mientras la puesta escénica cambiaba de clima. El escenario tomó un tono psicodélico y de alto ritmo con Naturaleza sangre, para luego regresar al piano con Tumbas de la gloria.
La noche continuó con Shine y fue entonces cuando Páez volvió a dialogar con el público.
“¿Qué tal ahí, che? Acá suena bárbaro, men”, dijo, provocando nuevamente el grito de la multitud.
Ante el nuevo “olé, olé, olé, Fito”, el músico respondió con humor y sinceridad:
“Me da muchísima vergüenza, la verdad, aunque parezca que no. Cada día todo lo que está ligado a la vanidad y a la pelotudez está lejos de mi área de influencia. Entonces no me dejo pasar mi propia vanidad y recibo ese amor con toda la gratitud que existe en el universo”.
El público respondió con una nueva ovación.
La presentación siguió con Yo vengo a ofrecer mi corazón, antes de que Páez propusiera un momento diferente, alejado del formato tradicional de un recital multitudinario.
“Les propongo algo que a lo mejor está fuera de época (...) no silbés, boludo”, bromeó con los fans. Luego habló de la música como parte esencial de la comunicación y explicó que quería regalarles un extracto preparado especialmente durante los ensayos.
Páez se colocó entonces en el papel de maestro de orquesta y dirigió a sus músicos durante un momento instrumental en el que cada instrumento tomó protagonismo. Al finalizar, agradeció al público y retomó el repertorio.
Llegaron Circo Beat y La rueda mágica. Más adelante pidió a los presentes que encendieran las luces de sus teléfonos celulares y dirigió la mirada hacia la luna.
“Saludo a la luna. No nos hagas portar mal hoy”, expresó antes de continuar.
La noche avanzó con Recuerdos que no voy a olvidar, Ciudad de pobres corazones, acompañada por un potente solo de guitarra, y A rodar mi vida.
El cierre se acercaba y el público ya estaba completamente entregado al recital. El broche llegó con Mariposa tecknicolor, uno de los clásicos más esperados de la noche, mientras Páez presentaba a los integrantes de su banda y a Marina Vittar en la voz.
Antes de despedirse de San Bernardino, el artista dejó un último mensaje:
“Habrá que traer el espíritu del rock and roll a la época para recordarle que estamos vivos y nunca más vamos a morir porque la música está aquí, el rock and roll del mundo”.
Luego presentó a su equipo y se despidió con un mensaje que resumió el espíritu con el que quiso cerrar la noche:
“Buenas noches, San Bernardino. Que la paz reine en nuestros corazones y podamos no sucumbir a la demencia masiva. La música es un hermoso canal para mantener los corazones activos y abiertos. No escuchen veneno. Buenas noches”.
Con esas palabras, Fito Páez cerró una presentación extensa, atravesada por sus grandes canciones, homenajes, momentos de improvisación y un diálogo permanente con el público.
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Kchiporros: música nacional, invitados y un momento de tensión
Kchiporros llegó con buena parte de sus clásicos y una participación especial de los alumnos de School of Rock Asunción.
El show comenzó con Los ojos rojos, para continuar con Señor Pombero, momento en el que Chirola lanzó un contundente “¡Que viva la música nacional!”, antes de seguir con Estrella del interior y Sistema solar.
Luego llegó Cada día, con la participación del argentino FMK, quien se sumó desde Argentina para interpretar el tema. El repertorio continuó con Un finde y posteriormente apareció Ana Lucía.
Fue entonces cuando se produjo un principio de incendio en la parte superior del escenario, específicamente en la cartelería. Ante la situación se activó el protocolo de seguridad y el escenario fue desalojado momentáneamente mientras se controlaba el incidente.
El show se interrumpió durante unos minutos, pero luego retomó con más fuerza y con la participación de los jóvenes de School of Rock Asunción, quienes subieron al escenario para interpretar La cima.
Chirola explicó que desde hace años la banda busca acompañar a nuevos artistas y aportar al crecimiento de la escena musical paraguaya.
“Hace un buen tiempo venimos como banda promoviendo bandas locales, tratando de dar un poco a cambio de tantas bendiciones que recibimos en 20 años”, expresó.
También recordó el nacimiento de School of Rock Asunción y destacó el trabajo de Julio Troche y de quienes acompañaron el crecimiento de la escuela y de los nuevos talentos.
Tras la participación de los alumnos, Patrick Altamirano subió para interpretar Huye hermano y parte de 7 hermanos y un misil. Luego llegó Ruta Uno y Ruta Dos.
El momento desembocó en uno de los grandes encuentros de la noche. Kchiporros presentó a Los Auténticos Decadentes como sus “padrinos y hermanos mayores”, destacando: “No hubiésemos nacido si ellos no nos enseñaban a crecer” y dieron paso a Noche de soltero.
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Los Auténticos Decadentes, los reyes de la fiesta
Y llegaron los que la propia escena terminó convirtiendo en los grandes protagonistas de la fiesta: Los Auténticos Decadentes.
Con un repertorio bailable de principio a fin, la banda argentina abrió su presentación con Somos, para continuar con Cómo me voy a olvidar y Pendeviejo.
“La noche se pone pirata”, anunciaron antes de Los piratas, uno de los temas que inmediatamente encendió al público.
“Buenas noches, ¿cómo están esa hinchada? ¿Cómo está Paraguay? Es un gusto estar con ustedes, compartiendo este festival con tantos artistas. Nos pone muy feliz”, expresaron desde el escenario.
La lista continuó con Corazón, Amor, La prima lejana, Besándote, El gran señor y Vení Raquel.
El espíritu festivo siguió con El murguero, Un osito de peluche de Taiwán, Te quiero tanto, de Los Caligaris, Loco tu forma de ser y Siga el baile.
Pero el gran encuentro llegó hacia el cierre, cuando los Kchiporros volvieron al escenario para compartir con los argentinos La guitarra, poniendo un broche especial a una jornada marcada por los cruces entre generaciones y estilos.
La segunda jornada del Pilsen Reciclarte terminó así con una combinación de música paraguaya, pop-rock argentino, clásicos bailables y rock de distintas épocas. Desde las primeras horas de la tarde, con Cielo Ámbar, Avakuete y Zoe Gotusso, volvió a convertirse en escenario de encuentros y canciones compartidas.